La admiración de Torrente Ballester por Camba

Una de las frecuentes visitas de Gonzalo Torrente Ballester a Vilanova de Arousa *| cedida
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Este 28 de febrero se cumplen 59 años del fallecimiento en Madrid de Julio Camba. En aquel triste día del año 1962, la “flor y nata” del periodismo literario español se prodigó en reseñas necrológicas dedicadas al periodista de Vilamaior. Manuel Aznar, González Ruano, Miguel Mihura, el académico Fernández Almagro, Correa Calderón, Diaz Cañabate, Augusto Assía, entre otros muchos, ahogaron su pena en tinta funeraria para despedir a uno de los más grandes escritores del columnismo literario del Siglo XX.


Entre todos los panegíricos publicados sobresale el del novelista Don Gonzalo Torrente Ballester:

“…Y usted [Don Julio] me dijo también, ¿hace mucho tiempo que no vas a Galicia? ¿Cómo está la Ría de Arosa?. Y yo le describí, como pude, el sol saliendo por encima del Lobeira y el sol poniéndose por encima de Santa Uxía. Y unas dornas oscuras navegando por la mar plateada en el atardecer… Antes de ponerme a escribir este rápido adiós, he releído las Aventuras de una peseta... Libro ya antiguo, libro que pocos conocen, libro que se ha olvidado. Váyase tranquilo, querido Camba, a pesar de este olvido. Así las gastan aquí, donde la indiferencia sobrevive a la muerte, donde el talento es una incorrección imperdonable; pero ya sabe que para todo verdadero ingenio existe un renacimiento. Habrá un mañana para el de usted. Y los que vuelvan a leerle pensarán: ¡He aquí un hombre bueno! Fruto raro, don Julio, fruto raro. Que Dios le reciba en su gloria con la mejor sonrisa”.


El vaticinio de Torrente Ballester, además de plasmar la admiración que sentía por su amigo, no pudo ser más atinado. Aquel mañana que para Camba anunciaba el autor de Los Gozos y las Sombras llegó, precisamente, con los albores del Siglo XXI, cuando los más renombrados del columnismo hispano contemporáneo, como David Gistau (fallecido hace un año), Arcadi Espada, Juan Manuel de Prada, Raúl del Pozo, Muñoz Molina, Manuel Jabois o Anxel Vence (el más cambiano de los articulistas gallegos), reconocen no solo la vigencia de la obra de Julio Camba sino, además, su influencia sobre los periodistas actuales.


El “renacimiento” que auguraba don Gonzalo a Camba se refleja también en la cantidad de reediciones realizadas en los últimos lustros de obras emblemáticas del periodista vilanovés: La Ciudad Automática, Alemania, Mis Paginas Mejores, La Casa de Lúculo, Constantinopla, Haciendo de República, vuelven a poblar los anaqueles de las librería casi seis décadas después de la desaparición física de su autor.


Frecuentes visitas

Como consecuencia de su admiración por Camba y por Valle-Inclán, Torrente Ballester quería mucho a Vilanova y a la ría de Arousa. El novelista ferrolano consideraba que este pueblo estaba a la altura de sus ilustres escritores y visitaba con cierta frecuencia, tanto el Cuadrante como Vilamaior. Escribió varios artículos en prensa (durante la década de los setenta) pidiendo la rehabilitación de las casas de Valle y los Camba, las cuales se hallaban en un lamentable estado de abandono. Lamentablemente, Torrente falleció en 1999 sin llegar a conocer la restauración y puesta en valor de ambos inmuebles, como, seguro, le habría gustado.


*La fotografía corresponde a una de las visitas de Torrente Ballester a Vilanova, para dar una conferencia en el Círculo Marítimo Deportivo. En el centro de la misma, vemos a Don Gonzalo con gafas oscuras, acompañado por Carlos Núñez Vidal, Manuel Abalo Ozores, Isabel Núñez, Moisés Sanmartín, Benito Leiro Paz, Gonzalo Allegue, José María Dios, Gregorio Rionegro y Benito Santos. 

La admiración de Torrente Ballester por Camba