Fadesa, los últimos años de la joya de la corona del desarrollo urbanístico

El edificio Conde de Fenosa, obra de Fadesa | Pedro Puig
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En 2005, la división del Grupo Fadesa centraba su actividad en la construcción, la explotación de campos de golf, la promoción inmobiliaria europea, con la construcción de doce campos en cartera, de los cuales siete ya estaban en la fase constructiva: Guadalmina, Urbanización Sotoverde (Toledo) Aranjuez, Badaguás (Huesca) La Rioja, Ayamonte (Huelva) y Santa Fe (Granada)


Los hermanos Jove, Manuel y Ángel, constituyen un consorcio para construir un gran complejo turístico en Marruecos, denominado “Tánger City Center”, con un presupuesto superior a los 63 millones de euros, donde pretenden levantar un centro comercial, tres hoteles, 700 viviendas y más de mil plazas de aparcamiento, en 180.000 metros cuadrados.


Este es el segundo gran proyecto en tierras marroquíes de Fadesa porque el más importante es el complejo Mediterráneo Saidia, con una inversión de 1.500 millones de euros, otorgado en 2003 por el Gobierno marroquí.


Situado entre la ciudad de Melilla y la frontera marroquí con Argelia, cerca de la ciudad de Saidia, contará con seis hoteles. En ese año 2005, Fadesa alcanza las 21 delegaciones comerciales en España, Portugal, Marruecos y Hungría. Toda esta expansión hará que Fadesa se convierta en pieza muy codiciada en el mercado inmobiliario.


En febrero del 2007 Martinsa, toma las riendas de esta explosiva compañía sin concretar cual sería el futuro de la sede social de la empresa y tampoco del personal. La firma se hace con el total del capital de Fadesa a un precio concertado de 35,70 euros por acción, lo que supuso un montante de algo más de cuatro mil millones de euros. Lo avalan La Caixa y Caja Madrid. Los activos a vender de Fadesa, el futuro de su plantilla y el de sus proveedores, estaban en el aire, siendo el total de las acciones de la OPA, de 113.312.799, cuyo valor nominal era de 0,10 euros por unidad.


Traslado

Los nuevos dueños no tardan en trocear la sociedad y en julio, trasladan a Madrid a cien de sus empleados destinados en A Coruña y se llevan la sede operativa.


De esta mera se acababa con el modelo instaurado por su anterior propietario y el futuro laboral preocupa a sus trabajadores, contratistas y suministradores.


El de 1.400 operarios comenzaba a estar en el alero para desgracia de aquellos, de los cuales se pretendía despedir y trasladar a varios cientos de ellos.


La Coruña vería perder a una joya de su corona en el desarrollo urbanístico global en que se había convertido Fadesa, que en esta ciudad contaba entonces con 700 trabajadores. La gestión, que ya había pasado a Madrid, hacía peligrar a la sede social de A Coruña, la cual quedaba de momento para tareas administrativas, lo que suponía el desmantelamiento.


En julio del 2007, la sede pasa a contar con solo 320 trabajadores en Alfonso Molina. Había cerrado el ejercicio 2006 con un total de 3.967 trabajadores, de los que la actividad inmobiliaria empleaba a 1.655, la división hotelera, 793 y la actividad industrial a 1.519


En el mes de diciembre del mismo año, Fadesa atribuye la reducción de su plantilla a un cambio de estrategia en su gestión. Según sus planes, tendría en A Coruña, en su sede social, a 134 trabajadores. Un recorte que afectaba desde el inicio de año al 65% de la plantilla.


Con el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, Fadesa presenta la mayor suspensión de pagos de la historia, en julio de ese año, con una deuda acumulada de 5.100 millones de euros, tras la negativa de concederle un crédito de 150 millones de euros. Contaba entonces con 800 trabajadores y era la mayor inmobiliaria, víctima de la burbuja del ladrillo.


Con el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, presenta la mayor suspensión de pagos de

la historia


El accionariado a esa fecha se repartía del siguiente modo: Fernando Martín Álvarez 60,033%, Antonio Martín Criado, 15,11%, Jesús Ignacio Salazar Bello 2,354%, Ahorro Corporación Financiera S. A. 3,3%, Caja de Ahorros de Valencia, Castellón, Alicante y Bancaja 5,975%, Juan Carlos Rodríguez Cebrián 6,912%, y otros cuatro con una pequeña inversión (Joaquín Sánchez Izquierdo Aguirre, Rafael Bravo Caro, Carlos Vela García Noroña y José Manuel Serra Peris). Las acciones de Fadesa, habían pasado de valer los 14,76 euros, el jueves 10 de julio del 2008 a los 7,10 euros por título el lunes 14, acordando la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la suspensión de su cotización.


En esta operación financiera de la venta de Fadesa Manuel Jove se habría embolsado 2.209 millones de euros como primer accionista. Además, en el momento de la suspensión, la empresa constructora tenía en España casi 27 millones de metros de suelo, de los cuales en Galicia, disponía de casi un millón, quedando súbitamente paralizado el complejo de la macrourbanización de Miño, con 1.217 viviendas.


Entre los bancos acreedores como destacados están Caja Madrid, con un préstamo de 920 millones de euros, La Caixa, 627, Caixa Galicia, 287, Banco de Galicia, 103 y Caixa Nova, 97. Todos préstamos sindicados, mientras que el Banco Pastor aporta 67 millones de euros, no sindicados.


La sociedad mantenía una deuda viva, en julio de 2008, de 5.289 millones, de los cuales 3.901, correspondían a créditos sindicados, otros y 1.388, a los no sindicados, estando avalada por 72 entidades bancarias y cajas.

La empresa finalmente acaba en liquidación ordenada, y muchas empresas, pequeños ahorradores y la banca sucumbieron al efecto del ladrillo. 

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