No darse por vencido

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No darse por vencido es la capacidad que nos permite resistir cualquier circunstancia, contingencia, reto o desafío que la vida nos pone por delante. Es la fuerza de voluntad o el ánimo decidido que nos dota de la perseverancia necesaria para alcanzar logros y conseguir metas, haciendo, según dicen los neurólogos, que nuestro cerebro se haga más resistente ante el desánimo, la ansiedad o la depresión.

En  cierto modo, equivale a la conocida frase “el que resiste gana”. Esta actitud necesita una elevada dosis de paciencia y perseverancia. “El que resiste gana” es una frase de origen latino que fue usada y popularizada por el Premio Nobel Camilo José Cela y que la mandó tallar en la portada de su casa-museo de Iria Flavia en Padrón.

Los científicos señalan que la persona resistente dispone de un sistema neuromoderador que logra, entre otros efectos, reducir la sensación de sufrimiento e, incluso, el dolor, tanto físico como emocional.

Como dijo Benjamin Franklin “hay dos elementos que nos acercan a lograr aquello que nos propongamos: la energía y la persistencia”.

“Luchar hasta el último aliento” es el consejo de Shakespeare.

Darse por vencido es aceptar, de antemano, la derrota sin intentar, ni siquiera, iniciar el debate con el adversario. Por eso se dice que la peor batalla es aquella que no nos atrevemos a dar. Darse por vencido demuestra no confiar en las propias fuerzas, ni en la razón de los propios argumentos. Es una prueba de debilidad, que será convenientemente aprovechada por los adversarios políticos. “La vida, dijo Helen Keller, es una aventura atrevida o no es nada”.

En el terreno jurídico es determinante la actitud de no darse por vencido o no rendirse nunca de antemano pues, como ocurre en las disputas judiciales, nadie puede ser condenado sin ser oído y vencido en juicio. En esto está basado el derecho de defensa, que corresponde a toda persona por el hecho de serlo. Tanto es así, que cuando se defiende a un delincuente no se defiende ni comparte el posible delito que hubiese cometido, sino que se pretende demostrar y probar su inocencia o conseguir la menor culpabilidad posible que hubiera podido corresponderle.

La desobediencia civil, la no violencia y la resistencia pacífica han sido las armas predilectas de muchos líderes políticos, sociales y religiosos pues, como dijo Gandhi, “primero te ignoran. Luego se ríen de ti. Después te atacan. A continuación se gana”.

El éxito sólo llega a aquellos que nunca se dan por vencidos, pues la supervivencia consiste, precisamente, en eso, en no rendirse nunca. El éxito no está en vencer siempre, decía Napoleón, sino en no desanimarse nunca.

No darse por vencido