Un jefe y su ayudante que son cuspidiños

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De oca a oca y tiro porque me toca. Primero fue Natxo González, expulsado en Córdoba hace dos jornadas; el sábado le toco a Bernardo Tapia, su ayudante, que también se fue a la calle en Las Palmas. Los árbitros pueden estar orgullosos. Y el Deportivo, a lo mejor también, pues no sería raro que ningún equipo del mundo hubiese batido semejante récord –ya está tardando el club en consultar con la empresa editora del Libro Guinness–. Suponga o no un hito ese hecho, los dos partidos que el técnico blanquiazul ha estado sancionado han servido para demostrar que él y su segundo son cuspidiños. Con ambos el equipo juega bien en casa y mal fuera. Tampoco se trata de que empiece a fallar en Riazor, ¡eh!, pero si como visitante mejora, hasta ni habría que dar importancia a las expulsiones. Por cierto, cuantísimo cambio en el banquillo y sin que esta vez Tino tenga nada que ver. ¡Quién lo diría hace unos meses!

Un jefe y su ayudante que son cuspidiños