Hágase la luz

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El acuerdo entre el PP y el PSOE, aparte de una petición que la ciudadanía exigió en la calle, es una jugada de trileros entre el PP y PSOE, que han unido sus fuerzas en un nuevo y vergonzante bipartito. Es, claro que sí, una buena nueva que las eléctricas acepten de verdad el bono social y que se acaben los apagones padecidos por seiscientos cincuenta mil hogares españoles en 2015 y una cifra similar –todavía no hay datos estadísticos– en este año que se acaba. España, cifras oficiales, es el país europeo donde han muerto más ciudadanos por falta de calefacción y de energía para cocinar o, resumiendo para poder llevar una vida digna.
Esta buena noticia se debe, en principio, a los miles de ciudadanos que se manifestaron ante las oficinas de las tres grandes eléctricas, allí no había nadie del PP ni del PSOE y una iniciativa de Podemos, unido a otros partidos de izquierda y que en su día votó en contra el partido que sostiene al Gobierno y se quedó mudo el otro partido que lo apuntala. Además, no es un regalo de las eléctricas, pues el Gobierno las sostiene en sus operaciones bancarias con su aval, que es la caja común de todos los ciudadanos y que, véase el asalto a los dineros guardados por la caja de la Seguridad Social, tanto usa nuestro Ejecutivo.
Hágase la luz y no “andemos a oscuras”: durante los últimos años el recibo de la luz (son datos de la OCU) subió un treinta y tantos por ciento y la energía eléctrica que necesitan fábricas y negocios es la más cara de Europa. De ahí que las empresas –que ya se quejaron en múltiples ocasiones– para aquilatar los costes de producción rebajen… la nómina de los trabajadores. Los beneficios de esas tres grandes compañías (donde tan a gusto entran y salen los políticos y expolíticos de los grandes partidos, ya saben: puertas giratorias) son obscenos, vergonzosos en el país en que vivimos.
Y es que además ese acto del bipartidismo, ocultado al resto del Parlamento (así parece que uno cede y que el otro echa pecho) llega a través de un real decreto cuando en el hemiciclo se había propuesto, a iniciativa de la izquierda, que figurase al igual que el derecho a la vivienda, sanidad, justicia etc., como los irrenunciables servicios sociales en la Constitución. Bienvenida la noticia, pero que no nos “calienten” la cabeza.

Hágase la luz