Ada Colau se luce otra vez

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ADA Colau, el último capricho de la burguesía catalana, es un ser poliédrico con tantas caras que es imposible descubrirlas todas: activista antidesahucios, alcaldesa, mecenas de okupas, separatista, paracaidista electoral, emisora de moneda, rebautizadora de calles, impulsora del Ejército de Catalunya, sectaria con las víctimas del terrorismo, promotora inmobiliaria de mezquitas, chanchullera con los alquileres, enemiga de los cruceros, perdedora de cuestiones de confianza ferviente practicante del postureo... y ahora también partidista con los colores. A los rojigualdos futboleros le ha prohibido que instalen una pantalla gigante para ver el partido España-Rusia del Mundial y, en cambio, a una amarillenta pandilla le ha permitido cortar una calle y organizar una cena para recaudar fondos en favor de los golpistas encarcelados y huidos. Veremos si los comensales no le plantan una reclamación, pues los vecinos los machacaron con el himno de España, Manolo Escobar y Paquito el chocolatero. Seguro que alguno es de los que iría a ver el partido de la selección.

Ada Colau se luce otra vez