LA UTILIDAD DEL INTEGRISMO

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El rayo que cayó en la cúpula de la basílica de San Pedro pocas horas después de que se conociese que el papa se retiraba originó todo tipo de afirmaciones: que era una señal, un montaje, un milagro, una casualidad...

Lo único seguro, al margen de la renuncia de Benedicto XVI, es que no se trataba del rayo purificador. Tal vez en la Santa Sede no sea necesario que se produzca semejante fenómeno meteorólogico-divino; no lo sé. O quizá sí que haga falta; ya digo que no tengo ni idea, pero estoy dispuesto a buscar todos los argumentos precisos para rebatir las afirmaciones de quienes creen que ser progresista significa poner a parir a la Iglesia por todo.

También me comprometo a hacer lo mismo con quienes se sitúan en el extremo contrario y son tan indulgentes con la Iglesia que culpan en exclusiva de los escándalos a sus miembros y, en cambio, atribuyen los aciertos a la organización su conjunto. Integrismo ni de un lado ni de otro.

Donde sí debería imponerse el integrismo, el integrismo de la honradez, es aquí, entendiendo por aquí tanto España como Galicia. Tanto laboratorio de astrofísica, tanto telescopio en Canarias, tanta colaboración con la NASA, pero nadie es capaz de atraer al rayo purificador para descargue su fuerza sobre el país.

¿Por qué no se recurre a Santiago Pemán? Seguro que sabe cómo provocar una tormenta con gran aparato eléctrico que purifique el ambiente, que es lo que hace falta. Porque mires a dónde mires no ves más que podredumbre, una podredumbre que desprende un cheiro insoportable.

El sistema se ha ido corrompiendo hasta convertirse en basura con la que no sirve ni la incineración ni los planes de tratamiento integral. La única opción viable es empezar de cero, pero poniendo sobre el escenario a otros protagonistas. Los profesionales de la política, y por aquí los hay a feixes, no tendrán cabida en esa nueva versión del país.

En Italia lo consiguieron a principios de los noventa, cuando se desató el escándalo “Tangentópolis” y se demostró que el sistema político y económico estaba basado en la corrupción. Los fiscales y los jueces entraron a saco y limpiaron el país de arriba a abajo.

Aquí no será tan fácil, porque el Poder Judicial no es tan independiente. Con demasiada frecuencia se ve que las sentencias tienen color político. Y para los casos en los que no se aprecia tonalidad alguna, está el Consejo de Ministros, que utiliza la prerrogativa del indulto en plan kamikaze. O sea, que no quedan más remedio que favorecer el surgimiento de las contradicciones internas para después aplicar lejía. Eso o que el papa rece para que caiga el rayo purificador.

LA UTILIDAD DEL INTEGRISMO