Sobre la ceguera

|

En el Rosalía, Ciclo Principal, la compañía Sarabela Teatro, en única representación el sábado, presentó la obra “Ensaio sobre a cegueira” del premio Nobel portugués José Saramago; dirección y dramaturgia de Ánxeles Cuña Bóveda, obra que el propio autor definía como “la novela que plasmaba, criticaba y desenmascaraba a una sociedad podrida y desencajada”.
A telón alzado, catres y cortina al fondo, en la que se proyectan piezas audiovisuales en las que participan una treintena de actores, un escritor (Vicente Montoro), a la izquierda del escenario, trabaja sobre un texto que cuenta cómo, de repente, un hombre parado ante de un semáforo en rojo queda ciego. Este es el primer caso de una “ceguera blanca” desconocida que pronto se extiende por el país. Internados en cuarentena por decisión de las autoridades competentes, o perdidos en la ciudad, tienen que aprender a sobrevivir, enfrentándose al amor, al odio, a la crueldad, a la indiferencia y al miedo. La epidemia no se detiene y los ojos de la mujer del oftalmólogo (Fina Calleja), único personaje no afectado por la enfermedad, que asume la responsabilidad de tener ojos cuando otros ya los perdieron, serán un testimonio excepcional del infierno provocado por el hambre, la suciedad, la infamia y el ultraje sexual (demasiado explícito en algunas escenas).
El clima de opresión queda patente durante toda la representación y la lucha por la supervivencia se convierte en una parábola de la condición humana de la sociedad actual al mismo tiempo, que nos hace recordar otras épocas de la humanidad de infausta memoria. Obra coral de remarcar el trabajo del resto del elenco, además de los ya citados: Fernando Dacosta, Elena Seijo, Sabela Gago, Xavier Estévez, Nate Borrajo, Josito Porto y Jorge Casas. De igual modo que comenzó la ceguera, de repente y sin explicación, desaparece y los personajes recobran la visión, acabando la obra con un final esperanzador: la ciudad todavía está ahí.

Sobre la ceguera