ZP alucina por culpa del calor o toleou de todo

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La cantidad de veces que un político finlandés se pela de frío es exactamente igual a la de veces que un político venezolano se asa de calor. Pero a la vista está que los efectos de vivir expuesto a la congelación son menos perjudiciales que los de llevar una existencia donde se corre riesgo permanente de deshidratarse. Y esas consecuencias no las pagan solo los políticos autóctonos, sino también los que van de visita cada dos por tres. Véase el caso de ZP, que casi pasa más tiempo disfrutando de los placeres bolivarianos que en su propia casa y así dice las parvadas que dice. Solo hay que pensar en el último consejo que le ha dado a Pedro “La sonrisa” Sánchez. Le ha sugerido que siga con el diálogo con Cataluña, porque él no ve un solo golpista por aquellas tierras. Está claro que le hace falta una cura de frío, aunque sea en un arcón congelador.

ZP alucina por culpa del calor o toleou de todo