CON "D" DE DEPOR

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La regeneración societaria y futbolística se escribe con “D” de Real Club Deportivo de La Coruña. Otra vez –gracias a una dirección empresarial honesta, impecable, gratuita y eficaz– el equipo de nuestros amores ha superado su enfermedad terminal y crisis anémica. La recuperada salud económica –tras muchas horas en la UCI –corre pareja con la de una orquesta de apañados profesores, dirigidos por un catedrático, Víctor Sánchez del Amo, que no se rinde nunca ante la interpretación de una partitura sinfónica sean cuales sean sus dificultades.
Este equipo cree en sí mismo. Y la afición lo apoya con la esperanza de aquel Abraham bíblico a quien Yavé había ordenado sacrificar a su propio hijo Isaac. Pues también aquí –frente a errada singladura, o cultismo y falsa sabiduría, que pretendía gobernar lo ajeno tirando para la familia propia– sabemos que los experimentos ni con gaseosa y que la juventud, por entusiasta que sea, necesita rodaje y la edad depara esa experiencia clásica de un club centenario. Halagüeña actualidad del once blanquiazul, jugadores y cuerpo técnico, directivos y tantos seguidores como las estrellas del cielo y las arenas del mar.
Con espíritu de servicio volverán tiempos gloriosos. La educación no se imparte en un segundo y la formación precisa algún tiempo más. Pero ya está trazado el esfuerzo que hacemos conforme caminamos. Aunque vengan derrotas y disgustos vamos impulsados por un cohete en retaguardia. Sabremos levantarnos. La verdad del triunfo deportivo consiste en mantenerlo y superarlo. Por ahí marchan nuestras inquietudes y gozos, nuestras sombras y claridades, nuestras ansiedades y logros.
Postcolumna.- Aunque el buen talante de mis lectores seguro que ha corregido el gazapo, pido perdón por el lapsus linguae en que he caído en mi último artículo al cambiar a Inés Arrimadas por Irene Lozano.

CON "D" DE DEPOR