Contra la cobardía

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En el Rosalía, ciclo principal y dos llenos absolutos, Tantakka Teatroa estrenó “Contra el viento del norte”, una conmovedora historia para guardar y recordar en el cuenco íntimo de alguna tarde. Daniel Glattauer, autor vienés, rescata el género epistolar sustituyendo las viejas cartas por modernos ordenadores, pero conservando su fragancia sentimental. A ello ayuda el manejo de la dirección escénica, plena de dinamismo y elasticidad, a cargo de Fernando Bernués. También utiliza otras herramientas: frases literarias y coloquiales muy comunicadoras, escenografía funcional, iluminación, vídeo, dibujos y música original de Joserra Semperena. Añadamos el revoloteo descriptivo de “Extraños en la noche”.

Argumento lineal y, sin embargo, profundo. (Oasis en el desierto materialista que vivimos). Una equivocación al enviar un correo electrónico da pie al encuentro. Donde no hay presencia real. Ni siquiera telefónica para identificar la voz del otro. Pistoletazo a lo Werther, acá también mujer casada; quizás la inspección ocular de un suicidio romántico, cuando el juez no hace constar el espejo existente en el cuartucho o, acaso más concretamente, un amor platónico sin bajar del cielo para encontrarse… Itzlar Atienza –no una gran belleza pero sí enorme actriz de la que nos enamoramos perdidamente– transmite deliciosa y turbadora feminidad: cordial, comprensiva, irónica, apasionada. Encima gesticula rítmica, elegante, delicada.

Le da réplica Josefa Apaloaza que marca los límites de una relación salpicada por miedos, represiones, infidelidades, celos y erotismo espiritual buscando la felicidad. Ambos desbordan y subliman el desenlace inesperado al soplar el maldito viento del Norte, que aterra a Emmi sin dejarla decidir, mientras el “capullo” de Leo, con maletas ya preparadas, ni siquiera tiene cinco minutos para abrazarse con su frustración.

 

 

Contra la cobardía