Espinar se revela como un opositor al don de lenguas

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EL novel especulador inmobiliario Ramón Espinar haría bien en volver a los asuntos del ladrillo, que, al final, le dejan un pastón y puede andar de mariscada, aunque sea barateira, por la Galiza ceive, porque en la política y en las redes sociales le caen continuamente las del pulpo –que, por cierto, podría incorporarlo a su menú enxebre, aunque solo sea por solidaridad–. Llevaba unos días calladito, pero se le ocurrió asomarse a Twitter y criticó a quienes pidieron que la Generalitat informase en castellano sobre los atentados y comparó esa solicitud con “unir España a martillazos”. La que se le vino encima... El más contundente fue “Radiactivo”: “Si hubiera un atentado en Edimburgo, ¿en qué lengua crees que darían la información, en inglés o en escocés? Majadero”. El pobre Espinar no pudo ni contestar,

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