Cáritas alerta

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Tras el lanzamiento, hace un par de semanas, de un documento de propuestas urgentes para garantizar los derechos de las personas en situación de exclusión social más expuestas a los efectos del coronavirus, Cáritas Española dice haber recibido con esperanza las medidas sociales que el Gobierno ha planteado en el decreto-ley del 17 de marzo. 

A juicio de la ONG de acción caritativa y social de la Iglesia católica, muchas de tales disposiciones pueden ayudar a paliar la situación de personas y familias, fundamentalmente de las clases medias que son la mayoría en estos momentos de gran inseguridad e incertidumbre. 

En concreto –añade– son medidas que pueden amparar a esos seis millones de personas, que como señalan los estudios de la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios sociales y Sociologia aplicada) integran lo que llama “la sociedad insegura” y que está más expuesta a caer en la exclusión social.

No obstante –continúa diciendo– no se abordan del todo las propuestas planteadas para paliar los efectos que esta crisis va a producir entre la población más excluida. Y es que el decreto-ley en cuestión muestra en general una capacidad protectora baja para las familias que ya vienen sufriendo las situaciones de pobreza y exclusión social. Y si ahora –subraya– no se abordan medidas dirigidas a estos sectores, se podrá producir un enquistamiento en su situación.

Por ello, Cáritas insta al Gobierno a dar un paso más en la estrategia de articulación de “un escudo social” ante los efectos de la emergencia que se vive y apruebe sin demoras nuevas medidas que, de verdad, no dejen a nadie atrás y se dirijan de forma específica a las personas en situación social más precaria. 

En estos momentos, según las cifras que maneja la institución, en torno a los 8,5 millones de personas se encuentran en situación de pobreza y exclusión social; un colectivo no pequeño, pues representarían el 18,4 por ciento de la población española. Pero de ellas, unos 1,8 millones acumulan tal cantidad de problemas y necesidades que van a ser las primeras en notar el parón de la economía y de cómo se establezcan las prioridades de las políticas de protección social.

A su entender, durante el breve periodo de recuperación que el país ha vivido no ha conseguido revertir la situación y volver a los parámetros del año 2007. Pero, además, se ha constatado que esos 1,8 millones de personas que ocupan la parte con menos posibilidades y recursos están peor que los pobres de antes de la crisis última.

En este sentido Cáritas recuerda los volúmenes de atención por ella llevados a cabo no se han reducido significativamente como cabría haber esperado. En la actualidad, atiende un número importante de personas inmersas en la exclusión social y que se encuentran peor. Su capacidad de resistencia ante la nueva crisis que está llegando es en la práctica inexistente.

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