La necesaria queimada

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LOS chuparruedas no son precisamente los ciclistas más admirados entre sus propios compañeros del pelotón, pese a que a algunos no les queda más remedio que desempeñar ese papel. Eso le ocurrió a Johan Bryuneel en una escapada con Miguel Indurian camino de Hautacam. El belga se soldó a la rueda del navarro y no dio un solo relevo. “Nunca en mi vida había corrido tan rápido. Era como ir agarrado a un avión a reacción”, confesó al llegar a la meta, donde, por cierto, el español le dejó ganar. A La niña Soraya le ha dado también por chupar rueda. Empezó a hacerlo el sábado en el congreso del PP y ha vuelto a hacerlo ahora. Su jefe, Pablo Casado, se vino ayer a Galicia para asistir en Santiago al funeral por Fernández Albor y ella viajó a Vigo con su familia para disfrutar de unos días de descanso. Conociéndola, no sería extraño que ya le estuviese preparando una envolvente al nuevo presidente popular. Casado va a tener que invitar a Feijóo para que le prepare una queimada y recite con mimo el conjuro para librarlo de todos los males.

La necesaria queimada