Un magnífico eslogan que se quedó en pura retórica

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Qué bien sonaba aquel eslogan que, tras la victoria mareante en A Coruña, aseguraba que por fin se abría María Pita “á xente do común”. Transparencia, participación ciudadana, levantar las alfombras y cambiar el modo de gobernar. Frase que una tras de otra son capaces de componer un poema maravilloso, casi libertario, pero que, al final, se quedan eso, en una oda a lo que pudo ser y, por supuesto, no fue. Tanto es así que algunas iniciativas, como el “Escaño ciudadano” no está ni se le espera y de transparencia, mejor no hablar. Por lo demás, o no había tantos muertos debajo de las alfombras o los que había se retiraron con prudencia por aquello de dejar sitio para los propios y hasta ese invento bautizado como “Dillo ti”, va perdiendo fuelle hasta el punto de que cada vez que Ferreiro y los suyos van de tourné por los barrios son menos los lugareños que se acercan a escuchar sus arengas. Las malas lenguas dicen que todo se debe a que estos encuentros no sirven para nada, ya que los concejales escuchan, toman nota y, por supuesto, no hacen nada.

Un magnífico eslogan que se quedó en pura retórica