Pobres ricos

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oy el debate político, social y económico se centra en deslindar la propiedad intelectual de los pobres. Todos quieren narrarlos, mecanografiarlos, encuadernarlos y registrarlos a su nombre. Se podría pensar que están de moda, pero no es eso, es la utilidad que aún soportan, el valor que les cabe: el votante, el militante, el cliente...
Digo pobres consciente de que son pocos los que así los nombran, y no solo por una cuestión de corrección democrática, sino por el temor de que estén registrados ya por ese nombre al de otros y estén arengándolos inútilmente. Ante esa eventualidad lo mejor es utilizar: desfavorecidos, vulnerables, parados de corta y larga duración, mileuristas..., asegurándose así la originalidad y la propiedad.
Ricos discutiendo y parcelando pobres, eso es, y tal afirmación la prueba el hecho de ver que la batalla de clases se libra con mucha clase frente a los chalés de los ricos actores políticos, ante los que acuden otros ricos que afirman hacerlo en defensa de los pobres.
Pero no ocurre solo en la calle, también en los medios de comunicación son los ricos quienes soliviantan a los pobres. En ellos, prohombres que disfrutan de milmillonarios contratos hablan de los pobres y se cuentan con toda naturalidad entre ellos.
Esta revolución no la encabezan ilustrados, sino ricachones tan desvergonzados como deslustrados que calientan el ambiente con proclamas que de camino al odio atajan por la rabia.

Pobres ricos