Esto es lo que hay

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Todos los partidos,  conscientes de que la legislatura durará cuatro años, preparan el “arreón final” con un ojo puesto en los presupuestos –ganada esa batalla por el gobierno– y con el otro  las discordancias entre los socios de gobierno.

 Y es que si  para unos es un problema para  otros el motivo para escarbar entre  las disidencias de los socios del gobierno. Los más enterados creen que las aguas no acabarán en un tsunami pues ambos partidos son insustituibles por otros como no fuera un cambio radical que parece imprevisible e improbable. Es sabido que Unidas Podemos no es solo el número de sus votos sino los que arrastran desde la izquierda para completar el mismo número de adhesiones que en la investidura de Sánchez. Por eso los dos socios están condenados a entenderse.

Las disputas están muy claras: UP quiere que se note  en las leyes y luego en el Boletín Oficial  que ahora está  gobernando a la izquierda. Por eso las quejas y la disparidad de criterios en asuntos  tan sensibles como lo desahucios. Es el ejemplo más evidente. Tampoco es un secreto –Sánchez ha empleado el término en varias ocasiones– que los socialistas apuntan para un programa moderado que no “espante” a los poderes fácticos ni a una buena parte de su electorado. Pero no estaría de más que cuando sus barones tengan dudas –algunos más que eso – recuerden a sus bases gritando a las puertas de la calle Ferraz aquello de “con Rivera no”, “con Ciudadanos no”.

En el otro bando también tienen sus problemas. El partido mayoritario –recuerden la intervención de Casado en el Parlamento –rompió amarras con Vox y se acerca de nuevo al PNV mientras el partido  de Arrimadas no hará “piña” en Cataluña con los populares y entierran aquel invento de “Cataluña suma” Por eso –encuentros y desacuerdos– como muchas parejas, siguen juntos. Y ahora el plan es desmarcarse de Vox

La lectura final de este asunto es que por el momento el ejecutivo, con algún que otro resbalón, tiene asegurada la legislatura con los votos de quienes apoyaron la investidura. Es lo que hay y se repite cada sesión parlamentaria. Todos los politólogos dan por segura que la legislatura llegará hasta el final. Pero con cautela, pues los tres partidos de la foto de Colón  siguen juntos y revueltos en varios gobiernos autonómicos convertidos en trincheras en sus batallas contra Moncloa. 

Esto es lo que hay