¿UNA HUELGA MÁS?

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Acaba de iniciarse una nueva protesta estudiantil en la enseñanza secundaria. “La huelga es irresponsable, política y de extrema izquierda”. Se puede decir mejor o peor, pero no tan claro como ha advertido el ministro Wert al criticar también a una Confederación de Padres –los hijos y no los progenitores tienen derecho a recibir educación- por apoyarlos. Es lo que hay. Los peores datos académicos, furgón de cola y luz roja según la Unesco. Algunos pretenden ganar la calle que les arrebataron las urnas. Y todos los artificieros, maulas histriónicos, salvadores de ideologías, buscavidas y “estudiantes” del tres al cuatro ejercen con violencia lo que el régimen democrático les tolera y ellos tiran al suelo. No quieren sentarse civilizadamente a confrontar ideas, pareceres, propuestas. Porque el odio jamás se aplaca con odio; únicamente puede destruirlo el amor, la comprensión y la tolerancia y el diálogo equilibrado.

Vivimos irracionalmente. Cada día arrojamos más oportunidades a la basura. Huelga hoy, huelga mañana. Y si es posible con incidencias reseñables mejor que mejor. Tal, por ejemplo, acosar a la policía y después declararse víctimas con la complacencia de frívolos planos televisivos y los fines que sirven. A los de siempre y sus inconscientes compañeros de viaje, tontos útiles que llorarán cuando se vean desbordados. Tipos que lo mismo “apuntan” a una diana humana o llaman “terroristas” a sus contrincantes electorales porque su senilidad les paró el reloj cuando los padrecitos Lenin, Stalin y Carrillo depuraban correligionarios o mandaban millones de hombres a sus “paraísos”. Tal como humorísticamente razonaba Chesterton sobre esta tiranía: Es posible que la frase “dictadura del proletariado” no tenga sentido alguno. Tanto valdría decir “la omnipotencia de los conductores de autobús”. Es evidente que si un conductor fuese omnipotente, no conduciría un bus.

¿UNA HUELGA MÁS?