HUELE QUE APESTA

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Casi alcanza el millar –y lo que te rondaré morena– la lista de políticos que, de alguna u otra forma, están a las puertas de los juzgados por meter la pata y la mano en la caja.
Esta alineación puede resumirse en la lectura de los invitados a la famosa boda de la hija del hombrecillo insufrible con más pompa y boato que la de Alfonso XIII… y más chorizos. Desde Berlusconi hasta Correa, Bigotes y compañía. Eran dieciocho según los relatos periodísticos.
Pongan en esa lista a los de los sobresueldos y añadan la última estrella rutilante: Blesa, amigo del hombrecillo antes citado, y que se llevó en crudo dinero de la caja que lo cobijó. La explicación del PP ofende la inteligencia de los ciudadanos y minusvalora la de los suyos. Y, además, sería otra ilegalidad como autoconcederse un hermoso crédito de la caja que presidía.
Tal vez el resumen de esas actuaciones lo encontremos en las palabras de Feijóo: “El PP es un partido de lealtades”, que viene a ser una foto fija ¿lo pillan? del eslogan primero la familia, después los amigos y a los otros la parte estrecha de la legislación vigente.  
Y ahí la fidelidad de Correa que montó gratis actos de Aznar al tiempo que inflaba los precios en los contratos que recibía de las administraciones del PP. También Correa le regaló el coste de la fiesta de cumpleaños al yerno de Aznar, quien, en un acto de fidelidad a los suyos, niega los sobresueldos, pese a la confesión de quien llevó el dinero.
Ahí tienen, en la lista de Bárcenas, el hit-parade de los que cobraban y los que ponían el dinero. Cantidades que unas llegaban como subvenciones y otras aparecían como donativos –interesantes e interesados donativos– de una troupe que les ponía una vela, pero se llevaba el cepillo.
Y a toda esta “merde”, que solo merece asco, desprecio y, ¡por supuesto!, el justo deseo de venganza, se une al recorte en sanidad (que ya costó vidas), en educación (que ya frustró carreras y amplió la emigración) y en la práctica desaparición de las ayudas a los dependientes.
Y eso bajo palio para que no falte dinero para la educación segregadora. Además restringe los derechos de la mujer y encarece la justicia a los pobres.
¿Esta es la marca España? Pues huele que apesta.
¿Cuánto más podemos aguantar?

HUELE QUE APESTA