ORTEGA VERSIÓN NADAL

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Alegra comprobar los pequeños aciertos que saltan en mis manos. Me confortan. También mi visión crítica teatral. Precisamente en una de mis últimas columnas abordé el tufo comunistoide de una obra inspirada en Amancio Ortega y los consejos que se permitían darle. Cierto que esa pieza dramática fue premiada y requetepremiada por jurados “inmortales” donde los unos –siempre los mismos– se dan recompensas recíprocas a los otros. Por eso me congratula que hechos posteriores hayan venido a confirmarme que estoy donde estaba.

Es la entronización coruñesa –como mensaje popular– de la Fundación Amancio Ortega al financiar la nueva sede del Padre Rubinos en nuestra ciudad. Más menos el record mundial de Nadal al alcanzar ocho victorias consecutivas en Montecarlo, veinte títulos de Masters 1000 y líder solitario de esta categoría.

Tal vale la aportación del fundador de Inditex al batir todos los récords de obras sociales acometidas en Marineda. Este centro residencial duplicará su capacidad para acoger adultos, escuela infantil y albergue de transeúntes.

Hablamos, sin duda, de una historia de amor, una generosidad desbordante, un anhelo por la obra bien hecha, una justicia abrazada con la caridad. O los hombres buenos que analizaba Miguel Pampín al comentar hecho tan señalado en nuestras páginas: la generosidad familiar, las religiosas, los benefactores anónimos, un jesuita visionario y el primer borracho que hace un siglo cayó derrotado en el albergue.

Semeja que una vez más el vilipendiado capitalismo –intrínsicamente odiado– se democratiza al compartir riqueza. Por muchas vueltas que doy a la rueca he sido incapaz de encontrar un marxista tan dadivoso para con los otros… Desde tal coyuntura, el valor humano resulta decisivo para presentarse con las manos llenas.

 

ORTEGA VERSIÓN NADAL