Aprovechar la Cumbre del Clima de Madrid

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Madrid se convertirá en la capital del clima el próximo mes de diciembre. Toma el relevo de Santiago de Chile, que tuvo que renunciar a la organización de la cumbre debido a los graves disturbios que se están viviendo en el país, aunque, eso sí, mantendrá la presidencia simbólica del encuentro.

Un logro, así se puede considerar, de la diplomacia española, que se mostró ágil a la hora de presentarse como una alternativa factible y competente para la reunión mundial. 

No se espera que sea una cumbre de grandes acuerdos. Se trata de una de transición a la espera de la de 2020. Sin embargo, aún así, el papel de España en este encuentro debería no limitarse a ofrecer alojamiento y un lugar para celebrar las reuniones a los asistentes. 

Nuestro país es uno de los que se verá más afectado por la subida de los océanos debido al deshielo de los polos. Además, tenemos el dudoso honor de ver como países como Alemania o Suiza nos sobrepasan en la producción de energía solar y pese a que somos de los principales productores de turbinas eléctricas, todavía estamos muy lejos en la regulación, por ejemplo, de los parques eólicos marinos, algo que ya se ha convertido en habitual en el resto de Europa.

El Gobierno (si es que para diciembre ya tenemos uno) tendría que afrontar una profunda reforma de la legislación energética, favoreciendo la implantación de fuentes de producción limpias. Pero, además, tendría que ofrecer alternativas viables para aquellas zonas como As Pontes, que verán como su principal industria se desmantela en aras de rebajar la producción de CO2.

Aprovechar la Cumbre del Clima de Madrid