El silencio es lo mejor

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EN Marea, originariamente un espcio multicultural hispano-galaico y ahora sabe Dios qué, se asienta sobre un axioma solo comprensible para mentes privilegiadas, el denominado “espíritu de la confluencia”: la confluencia es buena; ¿por qué es buena? Porque es buena. Esa bondad no ha evitado que desde hace unos meses las críticas lluevan sobre el exjuez y virtuoso de la gaita y la zanfoña Luís Villares. Los alcaldiños han azuzado con la aguillada a un grupo de zascandiles para tratar de cargarse al voceiro, pero toda esa polémica puede quedarse en nada con lo que traiga consigo la renovación de la cúpula de Podemos. Carolina Bescansa, la burguesa compostelana a la que le dio por pintar de aburrido morado una vida que iba a estar llena de colores vivos, se opuso a la fórmula del partido instrumental, mientras que Tone Gómez-Reino, el pijo coruñés que para ocultar su pasado firmó a favor de la liberación del sanguinario De Juana Chaos, está a las órdenes de Madrid. No es raro, por lo tanto, que Villares guarde silencio; ni una ni otro se lo van a poner fácil, así que mejor ser prudente.

El silencio es lo mejor