Nunca es tarde

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Si la dicha es buena, dice el refrán. Y viene a cuento por lo acordado en el pleno de la Conferencia Episcopal que terminó el pasado día 24 en Ávila. A su término, los obispos han hecho público un documento que clarifica su postura ante las excesivas alegrías del Gobierno con su anunciada recuperación económica, y que éramos muchos los que reclamábamos con insistencia un toque realista. Las conclusiones no tiene desperdicio; en el escrito se denuncia claramente la situación de precariedad en que se encuentran demasiadas personas, incluidos los inmigrantes, que escapan de sus países y son víctimas de un nuevo modelo de esclavitud, buscando lo que en justicia tienen derecho: una vida sin miedos. Para ellos la recuperación económica son solo titulares de prensa triunfalistas. El paro juvenil, parados de larga duración y con pocas posibilidades de encontrar empleo en el futuro; la excesiva precariedad en el empleo que imposibilita la recuperación de los mas pobres, lo denuncian sin rodeos.
Insisten en que no puede haber recuperación económica mientras aumenta el número de personas en exclusión social. El varapalo al triunfalismo del Gobierno es, cuando menos, un sorprendente giro a las posturas de la CE, además de valiente. Don Juan José Omella, claro como siempre, aún ha sido mas contundente criticando la venta de logros económicos defendiendo que el trabajo ha de ser digno y estable, recalcando que no todo puede girar alrededor de la economía. Igual de claros cuando se refirieren a la corrupción, exigiendo comportamientos éticos.  Este es el papel que ha de jugar la Iglesia. Ella no puede olvidar lo que es y cuál es su misión. Cuando se producen este tipo de declaraciones, es cuando los cristianos encontramos sentido a la Iglesia.
Espero que no sea una anécdota y que cunda el ejemplo y que los políticos tomen nota. Que sepan que no pueden justificar acciones como las consultorías de palabra a cambio de dinero, ni juegos políticos marcando normas que solo les favorecen a ellos. Tiene el deber de gobernar para todos, incluidos los mas desfavorecidos, aunque no voten.

Nunca es tarde