Una tentación catódica que fue irresistible

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Carlos Sobera enarca la ceja esta temporada en un programa denominado “First Dates”, que es como la Celestina, pero en versión catódica, pues su objetivo es emparejar a los participantes. Se trata de aquel espacio en el que a una tal Diana le quisieron acoplar a un pontevedrés llamado Facundo; él confesó que era mareante y ella respondió: “¡Madre mía, se acabó la cita”. La mayoría de los especímenes que participan son raros, incluso algunos da la impresión de que llegaron al plató por error, pues buscaban el de “Mujeres y hombres y viceversa”. Hace unos días pasó por allí Ilaria, una italiana que se sinceró: “Me gusta saber que mi pareja siente que tiene a su lado a su mujer, a su nena, a su putita”. A Pablo, el candidato a acoplarse con ella, se le salían los ojos de las órbitas y concertaron una segunda cita... como habrían hecho casi todos los telespectadores.  

Una tentación catódica que fue irresistible