Malos humos

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hace ya muchos años, si mi memoria no me falla cerca de cuatro décadas, que me di cuenta de que el humo del tabaco era perjudicial para mi salud. Reconozco que estuve más que enganchado a la exhalación de humo del cigarrillo. 
Primero negro y después, en el ocaso de mi adicción, rubio. Un día sin apenas mediar palabra dije que lo dejaba y así fue.
Se mire por donde se mire la exhalación del humo del tabaco no es buena. Y esto se lo dice una persona que durante una larga época de despegue profesional como periodista –los periódicos se hacían en plomo– quemaba diariamente más de dos cajetillas. 
Gran parte iba a los pulmones y otra se consumía en el cenicero mientras aporreaba mi máquina Olivetti.
Estos días, tras la decisión de la Xunta de Galicia, luego refrendada por el resto de las Comunidades Autónomas, se ha vuelto a recrudecer el debate sobre la peligrosidad de fumar, sobre todo en estas épocas de pandemia por las que atravesamos y en la que siempre son pocas las medidas de precaución que adoptamos para no vernos contagiados. 
He leído numerosos informes y todos coinciden en su aspecto final: la exhalación del humo de un fumador es peligroso para las personas que están cerca de él sin respetar la distancia de seguridad, fijada ahora en dos metros. 
El humo transportador que sale de los pulmones del fumador lleva pequeñas gotas en las que puede ir incorporado el virus que ha ocasionado tantos miles de muertos.
Se mire por donde se mire el humo del fumador es malo para los que lo aspiran de forma activa y que escogen libremente su inhalación, y para los pasivos que tenemos que soportar muchas veces la intransigencia de los fumadores. De esos que suelen dar malas contestaciones cuando se les pide que echen el humo para otra parte. 
Ellos escogen libremente su derecho a fumar y deben respetar las normas establecidas que cada vez son más restrictivas y beneficiosas para los que tenemos eliminadas dentro de nuestras prioridades la de exhalar humo de un cigarrillo. 
Todos debemos respetarnos, aunque el que menos respeta sea al fumador compulsivo que no se preocupa del daño que pueda causar a otras personas. Son los malos humos que proceden de un cigarrillo.

Malos humos