PUFOS A TUTIPLÉN

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Y es que se desayuna uno con cada noticia. Ahora resulta que dos años después de la llegada de Rajoy al Gobierno, los españoles somos más pobres por causa del paro y por las casi 40 subidas fiscales. Claro es que el gallego del pelo teñido y la barba al desgaire se ha centrado en las dos primeras anualidades de su mandato a rescatar a los bancos y a las administraciones de una forma salvaje y descarada, en tanto que se han destruido en España ¡¡1.400 empleos cada día!! Y la deuda pública se ha desbordado cual un Guadiana de vía estrecha.
La inversión pública está a niveles de los años 90, pero la deuda pública sigue creciendo. Cuando Marianico el Corto llegó a La Moncloa, dicha deuda alcanzaba los 737.334 millones de euros, y ahora la deuda está ya en 954.893 millones de euros. ¡Viva el buen Gobierno! Olé, la marca España. La deuda ha crecido un 30%. Ni que le hubiesen dado vitaminas. Dicho en lenguaje del pueblo: si hace dos años cada familia española debía 43.000 euros, ahora ya está en los 56.000 de pufo.
O sea, que gracias al “gallego de oro” y a su incorregible mariachi de ministros, hemos “gozado” de un bienio con más impuestos y una deuda que se ha disparado. Bravo por González Pons que acaba de decir que “los dirigentes del PP son tan honrados como todos” y añadió que su partido “es el único que puede sacar a España de la crisis”. Claro, señor Pons, y mientras los españolitos de a pie debemos cerrar los ojos ante una posible financiación ilegal del PP y a la vista de los datos arriba esgrimidos, yo me pregunto: ¿En qué fuentes bebe usted, señor Pons? ¿No serán de agua estancada?  Este bienio que acaba de transcurrir nos ha traído un balance negativo en paro, en crecimiento y por lo que respecta a control de las cuentas públicas. Algo sí ha aumentado: la legión de fontaneros, malandrines, enchufados y abrazafarolas que proliferan como los hongos y crecen como la maleza en la jungla. Y ello, empezando por el Ayuntamiento de La Coruña.

PUFOS A TUTIPLÉN