Manolo Escobar o el potro de tortura

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VALENCIA es tierra de poderes casi absolutos. Lo tuvo en su día –en sus días, porque fueron muchos– Rita Barberá y lo tiene ahora Mónica Oltra, pero del otro lado, porque ella es una loitadora antefeixista, o como se diga en valenciano. Oltra, jefa de la marca blanca de Podemos, sufrió un escrache, que le causó mucho daño –moral– pues los acosadores le pusieron a Manolo Escobar a todo volumen. Efectivamente es del otro lado, del lado por el que camina también el Jordi que pidió el cambio de módulo en Soto del Real, ciudad de vacaciones, porque otro preso le dijo: “¡Viva España!”. Son las nuevas tácticas de tortura.

Manolo Escobar o el potro de tortura