Cátedra de tasqueo

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Soy un hombre afortunadísimo. En estos tiempos de tanta frivolidad mediática, tertulias televisivas y radiofónicas, prensa amarillista, cátedras universitarias donde el conocimiento está sepultado por mensajes alienantes, he tenido la inmensa suerte de darme de bruces con dos figuras docentes contemporáneas. Allí, sobre la mesa desvencijada de una taberna sita en San Cristóbal, conversé con dos italianos que me arrastraron con su verbo cálido y persuasivo. Sendas copas de vino y una cerveza acompañadas por tapas de tortilla y mejillones. Bueno, ciertamente, más que hablar, yo me limitaba a escuchar sus valoraciones.
Capítulos correspondientes a la antigüedad y el Medievo de una monumental e instructiva obra la historia del pensamiento filosófico y científico. Dos primeros espadas para una tarde gloriosa de toros en la cual las astas de los morlacos desgarran la ignorancia y alegran la cultura. Olés de pases y faenas que aplauden las vértebras del cielo. Giovanni Reale y Darío Antiseri. Ambos catedráticos de Historia de la Filosofía Antigua en la Universidad Católica de Milán y de Filosofía del Lenguaje en la Universidad de Padua, respectivamente. Dos científicos profesionales con los pies enraizados en tierra. Dos maestros didácticos que utilizan excelentes cauces para enseñar a nivel iniciador sin renunciar a la hondura intelectual y pragmática, mostrando el itinerario seguido por el pensamiento occidental hasta el individuo de hoy día y el mundo se desenvuelve. Unidades relexivas. Tablas cronológicas. Referencias bibliográficas. Cultivos ilustradores. 
Escucho embobado cuantas frases vuelcan sobre la mesa. Una vida sin búsqueda –reconocen con Sócrates– no es digna de ser vivida. Después, al aludir al tocho que estos pensamientos apilan, acuden al Kant tan citado por nuestros políticos emergentes, insistiendo en la necesidad de entender lo que se lee.

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