¿Un ejemplo de coherencia?

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Circula por la red la intervención de Beatriz Talegón, secretaria de la Unión Internacional de las Juventudes Socialistas, en el Consejo de la Internacional Socialista que se celebró en Cascais hace unos días, al que asistieron representantes de un centenar de partidos socialistas de todo el mundo.

En diez minutos, la joven dirigente dejó boquiabiertos a los asistentes a aquella reunión al arremeter contra el comportamiento de los líderes de la Internacional ante la crisis, a los que hizo muchos reproches por su falta de acción.

Pero lo más llamativo de su discurso -y seguramente lo que más dolió a los dirigentes de la Internacional- fue la censura al marco en el que se celebraba la reunión. “Me sorprende mucho, dijo, cómo pretendemos promover la revolución desde un hotel de cinco estrellas y llegando los delegados en coches de lujo”.

Su intervención triunfa en las redes sociales, mereció la aprobación de muchos colegas suyos y sacó los colores a más de un político. Pero también cosechó su ración de críticas, como las de los secretarios de las Juventudes Socialistas de Guadalajara y Mallorca que, estando de acuerdo con el fondo de la crítica, le dicen que ella, por su trayectoria, por los cargos que ocupa y su nivel salarial, es la menos indicada para lanzar ese mensaje y le piden que sea coherente y dimita.

Pero la crítica más dura le llegó de un ex militante de las Juventudes Socialistas, Julián Jiménez, al que ella reprochó en 2009 que dejara la organización política. “Al escucharte hoy, dice Jiménez, me acordé de aquellos comentarios tuyos en los que hablabas de lealtad, de que ser socialista era defender la política del PSOE, te guste o no, de que criticar eso que ahora criticas tu era deslealtad...” y le acusa de actuar al servicio de esos mismos dirigentes socialistas a los que dice criticar. En la carta que publicó “Periodistas Digital”, Julián Jiménez se despide como un ex compañero al que “obsequiaste con las palabras infiel e irresponsable por hacer algo mucho más valiente que lo que tú has hecho: abandonar un partido que hace mucho traicionó las ideas que dice defender. Espero no estropearte tu autopromoción”, concluye. Esta joven dirigente ¿encabeza una renovación en el desierto de la falta de ideas y de liderazgos o es una “estrella” fugaz pillada en sus propias contradicciones? Sus palabras ¿son una aportación de aire fresco en el páramo de mediocridad política?. Juzguen ustedes mismos. Sentencia un viejo dicho que cada uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras.

¿Un ejemplo de coherencia?