La reeducación pendiente de Mariló

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MARIlÓ Montero, aquella mujer a la que Pablo, antes Pablo Manuel, “Viva la Gente” Iglesias quería azotar hasta que sangrase, siempre tuvo una habilidad especial para meter la pata. Desde confundir el Miño con el Nilo hasta afirmar que el cadáver de Asunta estaba blandito o que al trasplantar un órgano se podía trasplantar el alma. Lo último ha sido sentenciar: “Tenemos que defender el machismo desde un buen punto de vista”. Habrá que matricularla en un curso de despatriarcalización para corregir esos desvaríos. ¿Qué dirá ella?, ¿que se ha apuntado a unas clases de desparasitación?, ¿de desratización? FOTO: mariló montero | aec

La reeducación pendiente de Mariló