Leer es llorar

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Queridos amigos: Leer, en España, es llorar. Cuando usted se levanta de la cama a primera hora y enfoca la vista en los periódicos, le entran ganas de vomitar. Y no por el continente, sino por el contenido. Un día cualquiera de los recientes: Proposición de dejar a Lendoiro sin sueldo y de apartarlo de las empresa del Real Club Deportivo; cierre de la añeja Fábrica de Armas de La Coruña; nueva redada contra la corrupción en Santiago; un tal Bárcenas, de defraudador de todos los españoles, siguió en nómina del PP hasta diciembre de 2012; huelga de Iberia que afecta al moribundo Alvedro; registro en la casa de Conde Roa (que fue picarón alcalde de Santiago); el caso Pokémon, en su punto máximo; se pide a Feijóo que actúe y se deje de paños calientes, José Blanco –ex ministro socialista- queda huérfano del respaldo de Rubalcaba y Valenciano; el alcalde de Catoira denuncia a un menor por insultarle en Twitter: ya podrá el señor alcalde; caso “Prestige”: aún hay fuel entre Muxía y Fisterra; dimite el alcalde de Sabadell, imputado por malversación; ¡bombazo!: espionaje político en Cataluña; la oposición exige medidas urgentes a Negreira, alcalde de La Coruña, para evitar la caída en picado de pasajeros en Alvedro; la comisión de centro del Chuac reclama un plan de choque para el Complejo Hospitalario de La Coruña; en Elviña (La Coruña) personal y usuarios del centro de salud cortan el tráfico para protestar por los recortes y defender la sanidad pública: mientras, la señora Mato, de verano; en María Pita (ayuntamiento de La Coruña) buscan una solución de consenso para el parque Ofimático; críticas de Culleredo y Oleiros tras la inspección de la Unión Europea a la ría de O Burgo; “La Caixa nos va a dejar sin casa”: vecinos de Sada acusan al banco de llevar su edificio a subasta; el pavor de miles de inversores a perder su dinero hunde a Bankia. Podría seguir casi “ad infinitum”. Y se trata de sólo un día. ¿Verdad que leer, en España, es llorar?

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