LA REVELACIÓN

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Cuando me enteré de que los ricos multiplicaron sus ganancias, comprendí todo enseguida. Fue como una revelación.
Cuando pude comprobar que los pobres son cada vez más y que aumenta su miseria, lo entendí todo. Fue como una revelación.
Tenía razón Montoro: hay brotes verdes.
Buen trabajo, Fátima: la reforma consiguió los frutos previstos.
Mariano, enhorabuena pues los tuyos, el capital, la iglesia, los grandes empresarios, los rentistas de frío corazón y los especuladores de todo tipo, han ganado.
Lo conseguiste.
Y en un tiempo récord, ¡menos de una legislatura! Bajan los sueldos del proletariado y suben los beneficios del patrón. Se multiplica la miseria y hacen negocio los que trafican con el sudor en la frente del otro, el hambre en el cuerpo de los demás.
Esconden entre las ramas de la macroeconomía la economía diaria, que a muchos les obliga a rebuscar entre los contenedores. Mientras la cesta de la compra multiplicó por tres su precio desde el año pasado, el salario bajó un dieciocho por ciento.
Una economía para las personas y no para los grupos de poder.  Pero ellos lo han conseguido. Y ya, caretas fuera, lo sabemos todos. En España, en su finca, amañaron en tiempo récord no un desarrollo para el pueblo sino  un pueblo subdesarrollado para mayor gloria de los que mandan.
Y ellos, hacen grupo y cuentan con unos medios que no tiene el común de los mortales. Por ejemplo, una justicia hecha a medida de los que pueden pagarla. Otro triunfo del equipo de Mariano y que ejecutó el fiel Gallardón, un cristiano viejo que se estremece al ver unas tetas en el Congreso, pero no mueve un músculo cuando observa a su alrededor la de pechos estériles y bolsillos vacíos que no pueden alimentar a los suyos.
Y todo eso, eso que nos revelan los propios gobernantes con sus gestos, acciones, leyes, ya es una verdad revelada: la política “marianista” ha empobrecido a la población, privado de beneficios a los más débiles y deja al pairo a enfermos, ancianos y dependientes.
Y, al lado, “la gran familia” sigue mejorando: Baltar, leemos en la prensa, repartió entre cargos del PP las obras denunciadas por Bruselas. Entre los beneficiados una empresa que pertenece a un familia del delegadote la Xunta en Ourense que, palabra de honor, cuenta con la bendición de Feijóo.
Resumiendo: llegada la revelación hay que rebelarse.

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