¿Desescalada o descalabro?

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Visto lo visto más parece lo segundo. Sabemos que la autoridad no puede saber la hora que salimos cada ciudadano, si cumplimos el marco horario que repartieron por edades ni los centímetros de menos que cada uno estable como norma de distanciamiento social. Las fotografías de aquel maldito lunes son el mejor espejo de una parte de la sociedad. ¡Cómo sería que los propios profesionales del sector de la restauración pidieron disculpas .Las noticias eran contundentes: desalojan cuatrocientas fiestas en asas y 97 botellones a lo largo del fin de semana.   Un compañero de páginas, Rafael Torres, escribía que “hay muchas clases de personas y, porcentualmente acaso pocos, que no tienen respeto hacia los demás. Fue la epidemia, escribió, y no el Gobierno el que nos privó de la libertad, pero ahora, cuando empezamos a recobrarnos hay muchos ladrones al acecho.

Hay que decidir entre la libertad y la seguridad? No, pues hay un terreno común que ya fue señalado como “libertinaje” puesto que atenta contra la seguridad de los otros. Y hay datos que señalan otro grave problema;: un estudio de Afundación indica que el 74% de los mayores afrontan de modo positivo el confinamiento por lo que es fácil entender que son los jóvenes los más reacios a la hora de asumir reglas y normas. Es para reflexionar, no?

De nosotros todos, en conjunto pero evidentemente  de forma individual, depende que salgamos con bien de ésta. Es descorazonador que sean tantos, aunque piadosamente se añade eso de que son pocos porcentualmente, los que pongan en riesgo a sus conciudadanos o, simplemente, demoren la llegada a la total normalidad. 

Por su parte la autoridad tiene que hacer  cumplir leyes y normas y nuestros representantes políticos vigilar si se cumple la legislación sobre aceras, terrazas y mobiliario urbano. Y es que si ellos no cumplen con su tarea –que además está pagada – difícilmente se lleve a buen puerto la desescalada y seguirá el descalabro que, según la RAE, para un pueblo entero significa desastre, infortunio.

Ahora Bruselas marca las normas para toda la UE en materia de transporte, protección del consumidor y turismo, encargando a los países miembros el seguimiento de las fases concertadas hasta ahora,  para llegar todos juntos,  al punto cero con el levantamiento general de las limitaciones y de esa forma abrir las fronteras lo que significará salvar el turismo y mejorar en general la economía. Ed una tarea de todos.  Si no será un descalabro.

¿Desescalada o descalabro?