La particular visión de Miró a través de 47 de sus obras

La muestra sobre Miró se divide en cinco secciones diferenciadas | Quintana
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Tras el levantamiento de algunas de las restricciones del coronavirus, el arte ha vuelto a nuestra vida diaria, y que mejor modo de celebrarlo que perdiéndose en la particular visión de un artista como Joan Miró.


La Fundación Barrié abría ayer las puertas a su nueva gran exposición, “Miró, una colección”, en colaboración con la Fundación Mapfre, que se podrá visitar hasta el próximo 16 de mayo.


Son en total 47 las obras expuestas del artista catalán, casi todas pertenecientes al tramo final de su vida, a sus últimas décadas, pero en las que se pueden observar muchos de los mantras de Miró a la hora de trabajar su arte, además de los temas más tratados por un artista que estuvo fuertemente influenciado por los grandes de la pintura, del mismo modo que él pudo influir en ellos.


Así, el casi medio centenar de piezas se dividen en cinco secciones con las que adentrarnos poco a poco en la visión de Miró y sus peculiaridades.


Así, en “Mujeres, pájaros y estrellas” podemos ver como algunos temas de sus cuadros se repetían a lo largo de los años, pero todos ellos con sutiles diferencias en las que ir apreciando su evolución. Sin perder nunca su identidad, Miró le da una nueva vida a su propio vocabulario visual, mientras, al mismo tiempo, experimenta con sus trazos, técnicas y gestualidad.


En “Las Cabezas”, Miró trabaja con el miedo y el humor que sus “monstruos” pueden producir en el espectador, una suerte de extrañas criaturas en las que se adivinan rostros humanos.


Asesino de la pintura

El artista catalán afirmó en alguna ocasión que quería “asesinar la pintura”, y una de las secciones de la colección de la Barrié recoge esta intención.


A través de materiales que normalmente serían de deshecho, Miró muestra en ellos su característica impronta. Otras de las vertientes de esta sección es en la que, con una buena base de su humor, trabaja sobre pinturas genéricas, con una gran complicidad del espectador, caricaturizando piezas que, aun siendo mediocres a su parecer, acapararon en algún momento su interés.


La cuarta parte de la muestra recoge los trabajos estelares que el catalán se propuso trasladar a sus propios formatos. Las interconexiones que dan forma a sus constelaciones fueron parte de esas influencias antes citadas. Estas piezas de Miró llegaron a ejercer una fuerte influencia en artistas de renombre como Pollock o Rothko.


Proceso creativo

La quinta sección recoge una brevísima representación de la escultura de Joan Miró, coronada por una de sus grandes piezas en el centro de la sala.


Esta parte no solo recoge esta vertiente, sino que también la forma de trabajar del catalán, poniendo sobre la mesa parte de su proceso de creación. 

La particular visión de Miró a través de 47 de sus obras