Sánchez no puede continuar callando

Jóvenes radicales enfrentándose a los mossos | efe
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España tiene un Gobierno que ve bien que un grupo de personas defienda a pedradas a un condenado en firme en un tribunal. Que considera apropiado que esas mismas personas, en su supuesta defensa de la libertad de expresión destrocen comercios, arrasen con el mobiliario urbano y saqueen tiendas. Si Sánchez no cesa a los ministros de Podemos quiere decir que está conforme con su negativa a condenar los altercados en los que resultaron heridos decenas de policías y que, como Echenique, creen que es necesario investigar la acción de los agentes, no, por supuesto, las de los animales que incendiaron la noche. Y es que el Gobierno de Sánchez es como el de Torra, que pedía a los mismos radicales que empujaran. Porque ya no es suficiente que salga Carmen Calvo a explicarnos la esquizofrenia del cargo público entre lo que piensa y lo que tiene que decir. Es el presidente el que tiene que explicar si está de acuerdo con estas actitudes, ya que, además, ni tan siquiera las criticó. Ya no estamos en campaña, esa excusa ya no sirve para justificar las salidas de tono podemitas y, por ende, el propio Gobierno de este país.

Sánchez no puede continuar callando