El virus estático

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Las Cabalgatas de los Reyes Magos pueden ser estáticas, como en Vigo, en Valencia o en Marbella, pero el virus, no. Las Cabalgatas pueden, aunque falsificando radicalmente su naturaleza, ser estáticas, pero el SARS-CoV-2, cuya naturaleza es infalsificable, se mueve a velocidad de vértigo no solo hacia afuera, infectando diariamente los organismos de decenas de miles de personas, sino también hacia adentro, mutando con sus variantes y sus cepas para seguir corriendo. La Ciencia busca el virus estático, y no lo encuentra.

Las creaciones humanas pueden devenir en estáticas, como las Cabalgatas de Reyes o el Gobierno, pero no las de la Naturaleza, y ésta del Covid-19, surgida de su lado más oscuro, encuentra en su desenfrenada carrera unos aliados o facilitadores sorprendentes que obran como quintacolumnistas, y que pueden ser particulares, los necios de las fiestas chaleteras y las “raves”, los organizadores de “eventos” majaras en centros comerciales, los sin mascarilla de mirada retadora, o institucionales, como, específicamente en España, un sistema autonómico que se revela inoperante en trances graves como el que padecemos, un sistema cuya longanimidad en burocracia, enchufes, privatizaciones y autobombos contrasta con los escuálidos servicios que presta al ciudadano.

No es cosa, ciertamente, de cargar las tintas sobre nuestras taras y sobre nuestras insuficiencias y errores ante la pandemia, cuando los demás países, y en particular los de nuestro entorno, se encuentran en una situación similar, si no peor en algún caso, pero en nada se mejora atomizando la respuesta al virus desde diecisiete administraciones distintas, cada una de su padre y de su madre, haciendo inservibles las medidas de contención por lo heteróclita y hasta contradictoria de esa respuesta sobre el terreno. Y ahí, frente al virus en danza, un Gobierno estático que no termina de armarse de valor para coger el toro por los cuernos, esto es, el Estado de Alarma desde la unificación sanitaria bajo su dirección.

Dice Illa, pues el hombre sigue diciendo cosas sobre la pandemia, que la vacunación caótica o no vacunación de la primera semana irá cogiendo poco a poco velocidad de crucero, pero lo dice desde el dontancredismo, desde la inmovilidad, desde el cuerpo inerte de un ministerio vaciado. Entre tanto, el virus sigue corriendo y saltando ágil y libre de una ínsula a otra.

El virus estático