El germen de la protesta

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Pues lo dicho, lo de la calle Núñez de Balboa parece que no era más que la punta del iceberg. Incluso lo del barrio de Salamanca, uno de los más “pijos” de Madrid (como les gusta destacar a los progres), es mera anécdota. Las protestas contra el Gobierno se van extendiendo por toda la capital, sin tener en cuenta el estatus económico de los ciudadanos de los nuevos barrios que se suman a las manifestaciones. Incluso, poco a poco, otras ciudades del país se van animando en esta ola de quejas a la que, vaya por Dios, ya no se la podrá acusar de clasista. El cabreo de muchos ciudadanos es más que evidente ante un Ejecutivo que legisló y contralegisló como si no hubiera un mañana, incluso dando la sensación de que muchas medidas aprobadas y cambiadas al día siguiente ni siquiera habían sido objeto de la reflexión mínima que se le supone a quien debe tomar una decisión de esas características.

El germen de la protesta