Cuatro días laborables

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Ya se conoce el destino de 50 millones del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (los fondos europeos): se emplearán en un programa piloto para “investigar” si la semana laboral de cuatro días es viable, aplicable y en qué empresas. Es el precio que fijó Íñigo Errejón que lidera a Más País-Equo -dos diputados- como moneda de cambio para apoyar la convalidación del Decreto que regula la gestión de los 140.000 millones del programa Next Generation UE.


Errejón, que vendió bien sus dos votos, dice que este proyecto piloto servirá para que las empresas que se acojan a él puedan “aumentar su productividad, disminuir su impacto ambiental, mejorar la salud de sus empleados y favorecer la conciliación”. Está bien explorar nuevas alternativas laborales, como esta que implican un cambio de mentalidad para poner más énfasis en la productividad, que no se mide solo por las horas encadenadas en la oficina.


Pero en este caso hay más preguntas que respuestas. La primera, ¿es este el momento de destinar 50 millones –¡una pasta!– a esa probatura cuando se regatean ayudas al CSIC para investigar la vacuna, a la hostelería, al comercio y a los autónomos para salir de la asfixia económica?. ¿Qué pensarán los cerca de cuatro millones de parados de esta iniciativa que parece concebida para “trabajadores de cuello blanco”?


Segunda pregunta, ¿es garantía de rigor y seriedad que esté al frente de esta experiencia Más País-Equo que tiene dos diputados? En el historial laboral de Errejón no consta que haya trabajado en empresa alguna y en su etapa académica cobró una beca en la Universidad de Málaga sin que presentara los resultados de la investigación. Por eso, este experimento puede acabar en un “informe” en modo “corta y pega” y unas pruebas en un par de empresas amigas para cumplir el expediente y coger la pasta.


La tercera: ¿cómo explicar esta lluvia de millones cuando el ministro Escrivá cree que la semana laboral de cuatro días “es para países con pleno empleo y en España no hay margen para su implantación?”. Esta pregunta sí tiene respuesta en el mercadeo de votos previo a las votaciones que maneja el Gobierno necesitado, que va comprando “burras” a cambio de mantener su telderete. Tan necesitado está que hasta el presidente agradeció la abstención de Vox al que siempre calificó de facha y ahora elogia impúdicamente su “sentido de Estado”. De nuevo se cumple lo que dijo Churchill, que “la política hace extraños compañeros de cama”.


Hay otra respuesta para este dispendio de 50 millones. Doña Carmen Calvo, que negoció los votos de Errejón, dijo hace años que el dinero público no es de nadie. “Ahí está el detalle”, decía el genial Cantinflas. 

Cuatro días laborables