Enrique Carballo | “Oza se situaba en crímenes a la altura del Brasil actual en el siglo XIX”

El autor asegura que A Coruña era más violenta que Santiago | fran queiruga
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Enrique Carballo viene de ponerle el punto y final al máster de Historia Contemporánea con el trabajo “La violencia cotidiana, el crimen y sus interpretaciones en la provincia de A Coruña (1850-1900)”, donde confirmó que la ciudad era muchísimo más violenta entonces. El investigador se centró en sus partidos judiciales para sacar en claro que en 1880 “si comparas los homicidios, son diez veces más que los actuales teniendo en cuenta la población”. 
Y es que en proporción, la península leería un titular con sangre cada dos días, producto de manejar navajas, hachas y machetes con soltura. Y aunque no se producían duelos propiamente dichos con toda la parafernalia, “solo he visto uno en 1880”, sí que se daban los desafíos, que sin citarse enfrentaban a dos con arma blanca en ristre o revólver, “la mayoría los llevaban”. Cuenta Carballo que los más sanguinolentos ocurrían de romería, en espacios de fiesta como el del “Clavetero” y Docal, que responde al modelo más habitual: pelea entre dos jóvenes en ambiente festivo. En este caso, explica que ambos se picaron un día cualquiera en La Marina, se buscaron un mes “y se encontraron un domingo en un baile, se pelearon, aparecieron guardias municipales, los separaron” y entre medias hubo otra gresca, momento en el que Clavetero hirió de muerte a Docal. 
En general, el trabajo evidencia que en A Coruña había poca policía, sobre todo, policía de seguridad que era como la Nacional actualmente. Así que los episodios de violencia estaban a la orden del día, no tanto los robos: “A veces había dinero por el medio como que un individuo le rompía una vasija a otro”. Los homicidios llenaban muchas más páginas de periódico y “las mujeres cometían menos. El 90% eran a manos de hombres y a medida que vas bajando la gravedad, en delitos por injurias sí que parecen predominar ellas”. 
A nivel provincial, A Coruña era más violenta que Santiago, pero estaba a años luz de Oza, que “se situaba a la altura de un Brasil actual”. Triplicaba los números que registraba A Coruña: “Eran parroquias rurales donde los jóvenes se peleaban entre ellos en tabernas y romerías, y luego aparte, con lo de las quintas había disturbios, a un alcalde lo mataron y el ayuntamiento se disolvió”. Cuenta que en el campo había bandidos, atracos con armas y asaltos a casas. 
Carballo encontró todos estos datos recabando información entre los tomos del archivo municipal para ponerle el broche final a su máster de la Universidad de Santiago. Pensó que la temática era interesante porque estaba poco trabajada. Con la publicación, se sabe además que por entonces se pasaba muy de puntillas por los capítulos de violencia de género, donde “la proporción de muertes a cargo de sus parejas era mucho más baja, no porque se mataran menos, sino porque había muchas entre hombres”.  l

Enrique Carballo | “Oza se situaba en crímenes a la altura del Brasil actual en el siglo XIX”