Los obispos reiteran que el aborto nunca es una solución porque el feto no es un problema

GRA046. MADRID, 30/01/2014.- El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José María Gil Tamayo, durante la rueda de prensa en la que ha afirmado hoy que la solución a la malformación del

Los obispos están convencidos de que la solución a la malformación del feto, que no está contemplada como un supuesto en la nueva reforma de la ley del aborto, “no está en la muerte de un inocente” y se mostraron contrarios a “una línea eugenésica que no corresponde al sentido de humanidad”.
Es la convicción del secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José María Gil Tamayo, que considera que “la eliminación de un ser inocente nunca es la solución a un problema porque, en ese caso, acabaríamos en el mundo con el hambre, eliminando a las personas, y así se tocaría a más”.
“Lo que hay que hacer –en opinión del portavoz de la CEE – son políticas sociales y leyes de verdadero acompañamiento en favor de los más necesitados”.
Gil Tamayo hizo estas declaraciones en una rueda de prensa en la que informó sobre las conclusiones de la reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, en la que los obispos abordaron el temario de la próxima asamblea plenaria y el procedimiento a seguir para renovar los cargos.
Los obispos consideran que en el texto del anteproyecto se refleja “un avance positivo con respecto a la legislación vigente, que considera el aborto como un derecho”.
“Nadie tiene derecho, en ninguna circunstancia, a quitarle la vida a un ser humano inocente. El aborto no es la solución, de la misma manera que el niño que va a nacer no es el problema”, insistieron los obispos en un comunicado.
Gil Tamayo lo refrendó y se ratificó en esa línea al ser preguntado por los abortos terapéuticos, en los que las malformaciones del no nacido son incompatibles con la vida.
“La opción por la muerte no sería el camino –dijo–. Yo tengo ahí, lo digo personalmente, una postura a ultranza de defensa de la vida absoluta. Abrir un camino y un resquicio supondría abrir una puerta a una línea eugenésica, porque luego entraríamos en los distintos tipos de calidad de vida”.
El obispo abogó por la “opción por la vida absoluta y total” porque, a su juicio, al considerar al niño con malformación o discapacidad “entraríamos en una línea de una sociedad de selección de la especie”.
Los obispos hacen una defensa a ultranza de la vida, pero reconocen también que aún no se hizo lo suficiente “para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras”.

Los obispos reiteran que el aborto nunca es una solución porque el feto no es un problema

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