Derrota con humillación

Una derrota muy dolorosa para los deportivistas por el rival y las consecuencias | quintana
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El Deportivo escogió el peor día y el peor rival para perder su primer partido esta temporada. Cayó ante el filial del Celta de Vigo, en el último encuentro de Segunda B en 2020 y, además, en el Estadio de Riazor, lo que supone una doble humillación con consecuencias, además, malas, más allá de lo que implica sentimental y anímicamente perder ante el segundo equipo del eterno rival, ya que cedió el liderato del subgrupo A, ahora en manos del Unionistas de Salamanca, y desperdició la oportunidad de alejarse del Pontevedra.

El equipo herculino confirmó la teoría de la manta corta y los miedos de Fernando Vázquez. Mejoró ofensivamente, al menos en el primer tramo del encuentro, pero esa versión desconocida en ataque la acompañó de otra no menos extraña en defensa. Dio facilidades y el Celta B las cobró con dos goles de Alfon, prácticamente idénticos. Del primero, se rehizo; del segundo, no se pudo levantar. La ansiedad le pesó desde que regresó del vestuario para afrontar la segunda mitad.

La puesta en escena del Deportivo, con mil aficionados en Riazor (la cifra más alta desde los 3.000 de la primera jornada) transmitió buenas sensaciones. El equipo, con el sistema 5-4-1, salió a golpear al Celta con fútbol elaborado y fluido, con Diego Rolan como referente ofensivo acompañado en ataque por Borja Galán y el uruguayo Nacho González.

En los primeros diez minutos, llegó a disponer de tres saques de esquina y llevó peligro al área del Celta, al que se le veían carencias defensivas, pero no rentabilizó ese dominio inicial ni la amplitud que estaba danto al juego.

A los pupilos de Onésimo se les veía incómodos, con los extremos intercambiando las bandas constantemente antes de su primera salida de la cueva, a los trece minutos. Los vigueses pidieron penalti por una mano de Bóveda, que la llevaba pegada al cuerpo.

A ese aviso de los celestes respondió el Deportivo al cuarto de hora con un disparo de Nacho González y otro cruzado de Diego Rolan antes de una clarísima oportunidad de Borja Galán, que se encontró con la cobertura del Celta desperdiciando el pase de la muerte del delantero uruguayo a los veinte minutos.

El partido se abrió. Demasiado, incluso. Y en esa batalla, aparecieron los errores defensivos de los blanquiazules. Bóveda protagonizó una de sus peores tardes en el Deportivo. El lateral derecho, que ya había estado mal en el gol del Pontevedra en Pasarón (1-1) una semana antes, no defendió con la intensidad necesaria un balón controlado por Alfonso González, ‘Alfon’. El jugador cedido por el Albacete tuvo tiempo, se abrió sitio entre el vasco, Bergantiños y Borges, que no le encimaron lo suficiente, y con la derecha coló su disparo al palo largo.

El equipo estaba por primera vez por detrás en el marcador esta temporada, pero se repuso. Antes de la media hora, Mujaid cortó un ataque del Celta B en la parcela ancha y esa acción dio pie al empate. El balón llegó a los pies de Borges, el ‘tico’ centró al área, Rolan prolongó de cabeza y en el área pequeña remató la faena Borja Galán.

El equipo estaba mostrándose muy superior, pero de nuevo le golpeó el Celta B. Un centro desde la derecha le cayó en el área a Alfon, que templó el cuero, de nuevo con tiempo para ejecutar, y la puso otra vez lejos del alcance de Abad en una réplica del primer tanto.

Borges buscó el empate antes del descanso con un cabezazo, pero no lo encontró y el Deportivo se fue al vestuario por detrás en el marcador pero con argumentos para reponerse. Sin embargo, de la caseta salió un equipo ansioso, que parecía estar ya en el descuento cuando no había hecho más que comenzar el segundo periodo. Le pudo la ansiedad de verse perdiendo ante el filial del Celta.

En defensa siguió concediendo pasillos al rival, que se asomó con peligro a la hora de encuentro con una acción del coruñés Pampín y con un disparo de Josipovic desde tres cuartos.

Vázquez intentó que el equipo reaccionara con jugadores de refresco. Rui Costa y Gandoy fueron los primeros. El portugués abrió para Salva Ruiz en una de las pocas llegadas del Deportivo en el segundo acto, a los 72 minutos, pero pecó de egoísta en otra acción en la que buscó el disparo en vez del pase a Rolan.

El árbitro, en la línea de los de Segunda B, tampoco ayudó demasiado, aunque a Bóveda le perdonó la roja directa. El que la vio fue Fernando Vázquez, una vez más. Sin técnico, Granero tuvo el empate a pase de Galán, pero se le marchó fuera, y se consumó la primera derrota desde la penúltima jornada del curso pasado.

Derrota con humillación