Betanzos se inclina por una ejecución subsidiaria para “salvar” la Casa Gótica

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El 2 de octubre de 2008 pasó a la historia por motivos exclusivamente aciagos que, once años después, siguen inquietando a muchos vecinos de As Mariñas. La “caída” la Casa Gótica supuso un punto de inflexión, avivó el interés por el casco histórico y, de mano de la indignación, movilizó a la ciudadanía que, por primera vez, se unió para advertir de la situación del área monumental de Betanzos. Los tribunales absolvieron al propietario del inmueble un delito sobre el patrimonio histórico, pero nada ni nadie consiguió reconstruir la Casa Gótica.

El miércoles se cumplen once años de la “volatilización” de la vivienda y, sobre la mesa del Gobierno de María Barral, se mantiene la idea de la “execución subsidiaria”, a la espera de conocer las conclusiones de los servicios municipales, incluido del secretario, que acaba de incorporarse con esta cuestión entre los asuntos pendientes de cerrar para, a continuación, adoptar una decisión sobre el número 5 de A Cerca.

Este es, de acuerdo con la respuesta dada a este diario por el Gobierno de Betanzos, el “minuto y resultado” de un serial que comenzó aquel 2 de octubre de 2008. Los vecinos advirtieron de la situación unos minutos después de las diez de la mañana, cuando la tareas n ese momento, las tareas habían alcanzado la puerta, uno de los elementos más originales de la Casa Gótica.

Inspección

Tras las comprobaciones de los técnicos municipales desplazados hasta A Cerca, a mediodía, el Ayuntamiento de Betanzos resolvía la paralización inmediata de todas las actuaciones en la vivienda, “dado que las mismas no están amparadas en licencia de obra u orden de ejecución”, y ponía los hechos en conocimiento de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta.

Transcurridos casi cinco años de la sentencia que absuelve al dueño –ratificada después por la Audiencia Provincial de A Coruña– la recuperación de la Casa Gótica es uno de los pocos compromisos compartidos al cien por ciento por derecha e izquierda, aunque no coincidan en los modos ni en las actuaciones llevadas a cabo por unos y otros desde 2008. Porque, a pesar de que se mantuvieron contactos entre las partes, nunca se concretó nada y, salvo el avance de la maleza, la aparición de roedores, la incursión nocturna de algún desconocido o el vallado de la Rúa do Pastel, contigua a uno de los muros exteriores de la casa que sigue en pie, no se han registrado cambios en el número 5 de A Cerca.

En este sentido, aunque en las guías sigue apareciendo como la casa más antigua de la ciudad, lo cierto es que el hueco del inmueble se ha convertido en un “pozo” de insalubridad donde los restos de la sillería, que supuestamente continúan dentro, comparten espacio con los residuos, que ocupan el sitio de la vivienda construida en el siglo XV por los Vilousaz. l

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