El 092 impone docenas de multas por orinar en el botellón de Méndez Núñez

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El mal tiempo de estos días está aguando los ánimos de los habituales del botellón de Méndez Núñez, permitiendo a la zona verde librarse de las grandes cantidades de basura con las que suele amanecer. Pero la lluvia no es lo único que agua la fiesta estos días a los bebedores de Méndez Núñez: desde el Pilar, la presencia de la Policía Local ha sido constante. El resultado son las numerosas denuncias por miccionar en la vía pública, en torno a tres docenas: la espesura de los jardines ya no es una cobertura suficiente. Y, de cara a Halloween, está previsto montar un dispositivo aún mayor, puesto que esta fiesta suele atraer a cientos de jóvenes disfrazados hasta la fuente de Méndez Núñez.   

El mal tiempo ha ahorrado mucho trabajo a los policías locales, que habían recibido el encargo de la Alcaldía de hostigar a los bebedores, porque Inés Rey pretende eliminar el botellón de su histórico santuario, donde ha permanecido diez años, desde que fue expulsado de la plaza de Azcárraga y antes de eso, de la del Humor. Oficialmente, los policías locales deben perseguir el consumo de alcohol por parte de menores de edad, pero por el momento no están teniendo mucha suerte en encontrarlos.

La alcaldesa se ha propuesto eliminar esta práctica que se lleva celebrando desde hace diez años en los jardines

En cambio, las sanciones por aliviarse son frecuentes. “Allí no tienen ningún local donde entrar para hacer sus necesidades, así que tienen que hacerlo en la calle”, explica un policía. El resultado es una denuncia que puede llegar a los 300 euros, aunque lo normal es que se reduzca a cien si se abona antes de expire el plazo. También se han interpuesto denuncias por otros motivos, claro. Por ejemplo, el sábado 12 multaron a una joven que se había puesto en público un tampón. Incrédula y sollozante, aseguró a los policías locales que no tenía dinero para pagar la multa. Los agentes se mantuvieron inflexibles, a pesar de verse rodeados por sus amigas, que también les instaban a rectificar.

Quejas vecinales

No es la primera vez que los policías locales emplean las ordenanzas municipales de limpieza viaria para tratar de controlar al público que bebe en la calle. También se hizo recientemente en el Orzán, tras repetidas quejas de los vecinos de calles como Vista, que aseguraban que el ruido que se producía en esa estrecha vía peatonal les impedía pegar ojo. En al noche del 21 al 22 de septiembre agentes municipales multaron a cerca de una veintena de jóvenes por orinar en la vía pública, cuatro de ellas mujeres.

Fue algo insólito, porque hasta entonces, la Policía Local rara vez había impuesto multas por miccionar en la calle. De hecho, durante el año pasado solo se impusieron 31 multas por este motivo, según los datos oficiales de la memoria de la Policía Local.

Basura acumulada

Contra lo que no han actuado todavía los agentes es contra la gran cantidad de basura que abandonan los participantes en el botellón, y que constituye una de las principales quejas ciudadanas. El botellón viene marcado por el calendario universitario, puesto que la mayor parte de sus integrantes estudian en el campus coruñés. Fuentes del sindicato STL, mayoritario en el servicio de limpieza viaria, aseguran que desde enero  a junio, cuando finalizó el curso, se incrementó “exponencialmente” la cantidad de desperdicios recogidos por el retén especial de limpieza, pasando de llenar trece a veinte contenedores de 600 litros cúbicos de capacidad a cerca de 20. Es decir, un 35% más.

El número de multas por infracciones a la ordenanza de 
limpieza ya dobla 
a las de 2018

Generalmente, al botellón acuden unos 200 jóvenes, pero su número crece durante los días previos a Navidad, fin de curso y Halloween, de ahí que la Policía Local acostumbre a reforzar la vigilancia durante estas fiestas universitarias, siempre evitando que se instalen al otro lado de los jardines, frente al Kiosko Alfonso, lo que ha llegado a provocar las quejas de los huéspedes del Hotel NH Atlántico.

En otro lugar

Por el momento, la presencia policial no ha inquietado a los jóvenes bebedores. “Ya han venido antes y nos fuimos a la cúpula (el kiosco de música) y nos echaron de allí”, recuerda un veinteañero. Todos son de la misma opinión: si les echan de Méndez Núñez encontrarán otro lugar donde reunirse para beber y pasar el rato  

Ese ha sido el temor de los anteriores gobiernos locales, que sacrificaron los jardines de Méndez Núñez a la tranquilidad pública antes de encontrarse con un botellón en una plaza. Pero la alcaldesa es de otra opinión.

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