Un proyecto casi nuevo

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La escuadra coruñesa ha cerrado uno de sus mercados veraniegos más activos de las últimas temporadas. La directiva blanquiazul ha efectuado una revolución prácticamente total en la plantilla con el reto nada sencillo de mantenerse y consolidarse en Primera División después de haber sufrido dos descensos en las cuatro últimas campañas.
Once fichajes ha efectuado el club este verano. Canella, Salomao, José Rodríguez, Medunjanin, Lucas Pérez, Isaac Cuenca, Cavaleiro, Fariña, Hélder Postiga, Juanfran Moreno y Sidnei son los jugadores que ha contratado la secretaría técnica para intentar que el regreso a la máxima categoría del fútbol español sea lo más duradero posible.
La portería es la única demarcación que no ha sufrido ningún cambio. Continúan el argentino Germán Lux y el canario Fabricio Agosto. Sin embargo, en el resto de líneas sí que se han llegado numerosas caras nuevas, lo que obliga al equipo a afrontar una etapa de acoplamiento que no va a resultar sencilla ni corta.
Una revolución no solo de nombres, sino comenzando por la base, por la propia filosofía de juego, puesto que a una semana del inicio de la pretemporada, el presidente Tino Fernández anunciaba el despido del anterior técnico, Fernando Vázquez, y contrataba en su lugar a Víctor Fernández.
Dos formas totalmente distintas de entender el fútbol. La del preparador de Castrofeito, mucho más pragmática, resultadista y defensiva, mientras que el nuevo entrenador se decanta por el buen trato de balón, el juego combinativo y una visión más ofensiva.
No pocos han sido los problemas con los que se ha encontrado la directiva presidida por Tino Fernández para confeccionar la plantilla que ha puesto en manos del técnico aragonés.
La escasez de dinero ha impedido al club herculino poder fichar a muchos de los futbolistas que figuraban en su agenda.
Varios han sido los jugadores pretendidos que se han escapado, como es el caso de Bojan Krkic, el primer delantero con el que soñó la secretaría técnica, pero que terminó prefiriendo probar suerte en la liga inglesa y se marchó al Stoke City; Bruno Zuculini, quien se decantó por el Valencia pese a lo bien que le habló del Deportivo su compatriota Fariña, o el punta Mitroglou, quien prefirió regresar a Grecia.
No ha resultado nada sencillo armar una escuadra que durante la pretemporada y los dos primeros encuentros de la competición liguera ha mostrado sus carencias en determinados puestos, como la retaguardia, donde el equipo se ha mostrado demasiado vulnerable.
Mucho ha costado encontrarle compañeros a Alberto Lopo y Pablo Insua, hasta ayer los dos únicos centrales del equipo.
También bastante cojo se ha visto el equipo en el ataque, donde no acababa de llegar un jugador que pudiera pelear con Toché por un puesto en el once.
Sin embargo, el fichaje del portugués Hélder Postiga ahora sí permite a Víctor Fernández tener varias opciones para preparar la ofensiva.
Las bandas y el centro del campo, sin embargo, se armaron sin excesivos problemas.
Pronto llegaron nombres como José Rodríguez, Cuenca, Cavaleiro, Salomao, Fariña o Lucas Pérez. Y más adelante, se produjo el fichaje de Medunjanin. Jugadores que dotan al Deportivo de una profundidad y un talento que no tienen otros equipos de Primera.
Ahora, el técnico zaragozano tiene la tarea de conseguir que su plantilla (habrá que ver si tras los últimos refuerzos está algo más compensada) asimile sus conceptos cuanto antes y demuestre que está capacitada para pelear con garantías en la máxima categoría del fútbol español. n

 

Un proyecto casi nuevo