La sintonía entre la Marea y el PSOE queda en entredicho después de un nuevo desencuentro

Xulio Ferreiro y José Manuel Dapena conversan durante el pleno de ayer | javier alborés
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Varios meses llevaban la Marea Atlántica y el Partido Socialista en una relación de entendimiento, dejando atrás anteriores desencuentros, pero que ayer pudo vivir un nuevo episodio.
El alcalde, Xulio Ferreiro, aseguró después de la sesión estar “sorprendido e decepcionado” por lo que ocurrió en el salón de plenos en torno a un nuevo modificado que llegó sin ser negociado entre ambas formaciones y que fue rechazado.
El desenlace final fue definido por el regidor como un “revés importante” y dejó abierta la posibilidad a que haya sido el final de la armonía por la que atravesaban ambos grupos y que había permitido la aprobación de varios cambios en el presupuesto.
Ferreiro acusó al Partido Socialista y al Partido Popular de “aliarse” para “facer dano” a la Marea, acusación que por otra parte ya realizó en otras ocasiones en las que las formaciones de la oposición votaron en contra de los intereses del equipo de gobierno.
Sin embargo, el alcalde fue un paso más allá y abrió la puerta a la posibilidad de que el desencuentro tenga más consecuencias. “Veremos que factura pasa ás relacións que estábamos tendo, que eran razoablemente boas. Dixen sempre que a confianza é algo que se construía progresivamente e que había que ser coidadosos para non rompela, veremos se a cuestión ten repercusións a maiores do día de hoxe, se se pode enmendar ou non”, dijo.

Las cuentas
En esta última parte Ferreiro se refería a las cuentas del próximo año, sobre las que la Marea y el PSOE llevan tiempo negociando y que estaban cerca de hacerse realidad.
“Teño un pacto prácticamente pechado co Partido Socialista para aprobar os orzamentos. Das demandas que nos pasaron anunciei ó voceiro que aceptábamos o 90% e pareceulle ben”, indicó Xulio Ferreiro, quien destacó que tienen un principio de acuerdo pero que  tras lo sucedido no sabe “se iso tamén se vai cambiar ou non”, en todo caso explicó que no por su parte.
En los dos años y medio de mandato las idas y venidas en la relación entre la Marea y el PSOE fueron una constante, aunque desde hace medio año parecía que se había entrado en una línea de cordialidad para mantener la estabilidad.
Hasta estos días esto era así, aunque fuentes cercanas a la vida municipal aseguraban que cuanto más se acercasen las elecciones municipales más difícil sería de mantener. De hecho, el propio Xulio Ferreiro también explicó después del pleno extraordinario que el desencuentro podría tener su origen fuera del palacio de María Pita. “É unha impresión, creo que isto ten pouco que ver co que se está discutindo no pleno, ten que ver con outras cousas, pero non é a min a quen lle toca responder a iso”. A la pregunta de si lo sucedido tenía que ver con cuestiones de cada uno de los partidos políticos respondió primero “non sei”, aunque rápidamente lo acompañó de un “supoño”.
“Non teño ningún dato obxectivo pero se un analiza racionalmente o que pasou non se explica solo coa discusión de hoxe (por ayer)”, aseguró el alcalde, quien acabó el pleno visiblemente enfadado con lo acontecido.
Lo sucedido en el pleno no es la única muestra de distanciamiento de los últimos días. Antes de la sesión, el jefe de gabinete del alcalde acusó en redes sociales al portavoz socialista de ser un “discípulo” de Cristóbal Montoro y de “adiantar pola dereita” al ministro de Hacienda del Partido Popular. Además, la Marea remitió a la Xunta demandas para el presupuesto autonómico, entre las que incluyó las del PSOE sin su beneplácito, lo que provocó que los socialistas calificasen de “ridícula” la actitud del alcalde. l

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