El amplio despliegue policial no evita que otros cinco camiones de la basura queden inutilizados

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El desarrollo de la huelga de los trabajadores de Albada en la planta de Nostián sigue reportando “incomodidades” para los coruñeses. Durante la celebración de la tercera jornada del paro laboral, hasta cinco vehículos de recogida de basura sufrieron el pinchazo de sus ruedas, lo que dificultó que los operarios municipales pudieran realizar sus tareas con normalidad durante la noche. La empresa, por su parte, salió al paso de las acusaciones sobre el incumplimiento del preacuerdo de abril y la ausencia de tratamiento de los residuos desde que comenzó al paro. A través de su gerente, Albada desmintió estas afirmaciones del comité de empresa y asegura que cumplen con todas sus obligaciones.

nagore menayo > a coruña


  La tercera jornada bajo la convocatoria de huelga de los trabajadores de la planta de Nostián volvió a registrar incidentes. La empresa concesionaria de la recogida de residuos en la ciudad, Cespa, volvió a denunciar acciones de “sabotaje” sobre su flota de vehículos. Según la empresa, cinco camiones sufrieron el pinchazo de sus ruedas a la entrada de la planta de reciclaje sobre las 2.30 horas. Estos incidentes impidieron que las labores de recogida en los contenedores de la ciudad se realizara con normalidad.
El dispositivo de seguridad puesto en marcha por el Ayuntamiento no impidió que se produjeran estos ataques a los vehículos de recogida de residuos. Durante todo el día de ayer, agentes de la Policía Local escoltaron a los camiones y hasta dos furgones de la Policía Nacional se unieron al dispositivo de vigilancia a las puertas de Nostián, para garantizar la seguridad.
Los incidentes de la madrugada del miércoles se suman a los pinchazos de las ruedas de 31 camiones producidos en la madrugada del pasado martes. La empresa reparó la totalidad de estos desperfectos durante la jornada del día 12, y aseguró que la cuantía de estos arreglos superó los 50.000 euros.  
Por su parte, el comité de empresa se desvinculó de estos actos y asegura que no tienen nada que ver con ellos, ya que, afirman, los piquetes son de carácter “meramente informativo”.

Chantaje > Albada quiso trasmitir ayer su interpretación de la convocatoria de huelga de sus trabajadores. En palabras de su gerente, David García, la concesionaria considera que está siendo “víctima de un chantaje” y que el paro laboral tiene como único objetivo la readmisión del trabajador despedido hace unas semanas, Fernando Balay, que desde el pasado día 1 de julio se mantiene acampado en las inmediaciones de Nostián. Sobre este caso, la empresa mantiene que “hemos tomado esa decisión ante circunstancias legales y en todo momento se respetaron los derechos del trabajador en tiempo y forma”.
Sin embargo, la empresa rechaza que ahora el comité sindical esté utilizando este caso particular para justificar su paro laboral, ya que este motivo “no figuraba en el preaviso de la huelga”.

Reivindicaciones > Por su parte, Albada mantiene que ha cumplido “todos los acuerdos pactados” y que es falso que la empresa no esté acatando el preacuerdo de abril, por lo que entienden que la huelga viene “única y exclusivamente” motivada para exigir la readmisión de Balay. La empresa asegura que está “abierta al diálogo y al entendimiento”, pero exige que “cesen las coacciones y los sabotajes”. “La solución pasa por sentarnos y cerrar un acuerdo, y nosotros hemos instado a los trabajadores a celebrar una reunión, pero no hemos avanzado nada en este aspecto”, lamentaba García.
En este sentido, empresa y huelguistas entran en un cruce de acusaciones y culpan a la otra parte de no fomentar el diálogo para alcanzar una solución que ponga fin al conflicto laboral. Ante la posibilidad de que el Ayuntamiento intervenga para fomentar este entendimiento, el gerente aseguró categórico que “se trata de un problema de Albada; es un conflicto entre la empresa y sus trabajadores”.
El gerente también quiso poner de manifiesto algunas de las condiciones laborales alcanzadas durante las últimas negociaciones entre la empresa y los trabajadores, y aseguró que estas “mejoras” ya se habían incorporado a las nóminas de junio. Así, García explicó que los cambios en las jornadas laborales permiten a los empleados “trabajar un sábado al mes y descansar tres”.
Del mismo modo, resaltó el aumento del incremento salarial del IPC reflejado ya en el último cobro y el acuerdo de un aumento mínimo del 3% para el próximo año. Además, afirma que el convenio de 2008 supuso un incremento medio del 34%, “hasta 6.000 euros en tres años”, concluyó.

 

El amplio despliegue policial no evita que otros cinco camiones de la basura queden inutilizados