El agosto coruñés más gris es el más cálido de los últimos diez años

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A los coruñeses el mes de agosto les ha parecido malo. Meteorológicamente hablando. Gris, ventoso, frío por momentos. Feo, en definitiva. Hay quien ha estado destemplado de forma casi permanente y quien prácticamente no se ha atrevido a sacar las sandalias del armario. Pero a pesar de la percepción popular ha sido el más cálido en diez años. Con la temperatura media más alta –20 grados– y la máxima más destacada: 30,93 grados que pocas veces se han registrado en las estaciones meteorológicas de la ciudad.


No es difícil encontrar un vecino que jure que no ha podido pisar la playa más que uno o dos días en todo el mes. Los que lucen moreno enseguida se justifican explicando que han estado fuera, donde sí calienta el sol. Porque el coruñés este año no tiene el tono dorado que le gustaría. Los incondicionales suman horas de arena y mar, pero no tantas como otros agostos, y el resto cuenta las jornadas típicamente veraniegas con los dedos de una mano. Y sin embargo, los datos revelan que, sobre el papel, ha sido el mejor.


La estaciones de MeteoGalicia reflejan que, aunque lejos de las olas de calor de otros puntos de la Península, en A Coruña la temperatura media de este último mes ha subido dos grados con respecto a la tendencia del último decenio. Los dieciocho grados que habían sido una constante durante estos años han pasado a veinte, aunque la presencia de nieblas y nubes haya hecho que la sensación térmica de residentes y visitantes no se corresponda con los valores y chaquetas y fulares hayan formado parte del vestuario más que los trajes de baño.


Los cielos cubiertos y el viento –siempre presente en A Coruña, pero más intenso que en años pasados– han acabado por imponerse al termómetro a la hora de definir agosto como un mes en el que “no ha habido verano”. Los coruñeses han sufrido rachas de hasta 84 kilómetros por hora, que no se habían registrado en el último decenio y han pesado más en la percepción que los casi 31 grados de máxima que llegaron a marcar los instrumentos de medición oficiales. Estos detectaron máximas por encima de los 24 grados en diez de los treinta y un días del mes. Calor que en plena ciudad se sentía de forma más acusada como reflejaban los termómetros de postes informativos, coches o teléfonos móviles, que marcaban valores en torno a los treinta grados. Y aunque los abanicos, la búsqueda de la sombra y las bebidas frías estuvieron bien presentes, el resumen generalizado es que no ha hecho buen tiempo.


La amenaza de lluvia también ha sido una losa, especialmente después de que en la primera semana las precipitaciones amagasen con aguar las fiestas de María Pita, pero lo cierto es que el de 2019 ha sido el tercer agosto más seco de los últimos tiempos. Solo 2013, con dos días de lluvia, 2010, con tres, y 2016, con cinco, mejoran los registros.

Seco y cálido, pero gris y ventoso, en el balance no sale bien parado a ojos de los coruñeses, que ahora ponen sus esperanzas en septiembre y octubre.

Un verano no tan malo
Ya se ha asentado en la creencia popular que en A Coruña “septiembre siempre viene bueno” y este año además de una observación más o menos empírica es un anhelo, porque son muchos los que aseguran que el verano todavía no ha llegado a la ciudad este año.
El famoso anticiclón de las Azores, que no ha podido con el aire frío del Atlántico norte, ha estado en boca de los que no dudan en asegurar que es el peor verano que recuerdan. La memoria es selectiva y más aún en cuestiones meteorológicas, donde cada año parece el más frío o el más lluvioso. Este no ha sido ni una cosa ni la otra. De hecho, entre junio y agosto la temperatura media fue de 17,82 grados, la tercera más alta del último decenio, solo superada por la de los veranos de 2017 y 2018. En cuanto al número de días en los que la lluvia hizo acto de presencia en los tres últimos meses fue de 22, uno más que el año pasado y lejos de los treinta y dos de 2014 y 2009, los treinta de 2011 o los veintinueve de 2012.
Con todo, muchos coruñeses confían en septiembre para sentir el sol en la piel. Las previsiones dicen que deberán esperar al martes. l

El agosto coruñés más gris es el más cálido de los últimos diez años