El remedio es el Valencia

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El remedio al bache que atraviesa el Deportivo es un rival histórico para la parroquia blanquiazul, el Valencia, que afronta el partido de esta tarde en Riazor muy lejos de las posiciones que pretendía alcanzar cuando comenzó la temporada. Con una plantilla de ‘Champions’ y un proyecto ambicioso, el polvorín que casi siempre es Mestalla ya se cobró la destitución del exdeportivista Nuno y esa decisión tampoco sirvió para levantar a un equipo que lleva nueve jornadas sin conocer la victoria.
El Valencia no gana desde su anterior visita a Galicia, cuando goleó al Celta (1-5). La calidad de sus futbolistas está fuera de duda y en una tarde inspirada tiene mimbres para superar a cualquier adversario. Pero el Deportivo, con otros argumentos, más humildes, ha demostrado que está a la altura de los mejores. Cierto que la visita del Valencia coincide con el peor momento del conjunto coruñés, que acumula cuatro partidos de Liga, seis si se cuentan los de Copa, sin saborear el triunfo.
La derrota a última hora ante el Villarreal en un partido que mereció acabar con tres puntos para el Deportivo y no con un cruel traspié, la goleada del Bernabéu tras unos primeros minutos que invitaban al optimismo, y la eliminación en la Copa ante un equipo de Segunda y con goleada en contra en Riazor, han amargado el arranque de 2016 y han sacado al equipo de las posiciones europeas. Es evidente que la zona continental de la clasificación no es el objetivo real del Deportivo, pero siempre agrada ver la tabla y encontrar a los blanquiazules en esas plazas.
El equipo coruñés volvió a su Liga la semana pasada en Anoeta con un empate que compensó, en parte, la primera derrota del año. En San Sebastián, las paradas de Lux y los errores de la Real permitieron al Deportivo empezar la segunda vuelta como la primera. El objetivo que se han marcado los deportivistas es mejorar lo conseguido hasta el ecuador del campeonato y cada partido es una meta volante. En Mestalla, los de Víctor sumaron un punto. Vienen dos partidos seguidos en casa y es buen momento para tapar el bache y acercarse a esa salvación que el Depor quiere sellar cuanto antes.
El técnico ha pedido el apoyo de la grada, esa que nunca falla. Riazor ha acogido una rivalidad histórica con el Valencia, el equipo que le quitó una Liga y le mandó a Segunda en 2011 tras veinte años consecutivos en la élite. Aunque las revoluciones hayan bajado, todavía quedan resquicios de los piques con los levantinos, de la felicidad del título de Copa de 1995 y de la Supercopa de 2002. Hoy, todo aquello queda lejos, pero no se olvida, como tampoco la polémica eliminatoria de Copa en Mestalla que tuvo que ser suspendida y reanudada a puerta cerrada.
Los dos equipos han dejado de ser la alternativa al Madrid y el Barcelona y ahora se levantan con diferentes proyectos. En Valencia, el capital lo inyectó Peter Lim; en A Coruña, la reestructuración se ha hecho desde los pequeños accionistas y un concurso de acreedores que no permite deslices de tesorería.
Pero el Deportivo tiene cuatro puntos más que el Valencia y está a siete de los que le dieron la permanencia la temporada pasada en la última jornada. La segunda vuelta se antoja más difícil que la primera y el Deportivo debe manejar el colchón de puntos y jugar con la necesidad de sus próximos rivales.

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