“Cuando llamamos al 112 ya estábamos a punto de perder el conocimiento”

El centro aplicó el protocolo y desalojó a los alumnos antes de la llegada de los bomberos javier alborés

Una madre y sus dos hijos estuvieron muy cerca de morir ayer en su propia casa de la calle de Corcubión debido a un escape de gas. Solo la llamada de la mujer, Alexandra Mejía, que alertó a los servicios de emergencia, impidió que tanto ella como sus dos hijos de 16 y 12 años acabaron pereciendo asfixiados. Pero las ambulancias llegaron a tiempo y tras permanecer varias horas ingresados, les dieron el alta poco antes de las dos de la tarde. “Pasamos un miedo tremendo, nos faltó un pelo”.

Una mujer y sus              dos hijos, a punto            de morir por la                mala combustión            de un calentador

Ya de vuelta en su hogar, Mejía recordaba que todo había comenzado de manera absolutamente normal: “Habíamos traído una bombona de gas nueva y la colocamos, hice la cena, duché a los niños y luego los metí en la cama”. Pero ya a las once de la noche, empezaron a sentir molestias. “Yo sentía nauseas y me me empecé a marear y mi hijo (el mayor) me dijo que tampoco se encontraba bien”.

Tras tomar un medicamento para tratar de aliviar las molestias, Mejía se fue a la cama, pero su estado no dejó de empeorar a medida que pasaba el tiempo de manera que, ya a la una y media de la madrugada, tanto ella como su hijo mayor comenzaron a vomitar, mientras que su hijo pequeño, que había ido a la cama mucho antes porque tenía que levantarse mañana temprano para ir al colegio, no parecía sentir tantas molestias como ellos, que no paraban de vomitar.

 

incapaz de levantarse

“Me sentía fatal y no me pasaba, así que me tumbé en la cama con mi hijo para vigilarlo, pero cada vez estaba más débil. Así que llamé al 112 y les expliqué cómo me sentía, y ellos me dijeron que abriera las ventanas”, recuerda Mejía. Pero para entonces, ella no estaba en condiciones de levantarse y sentía que estaba a punto de perder el conocimiento. Además, se encontraba muy débil después de haber vomitado tantas veces.

Fue a las cuatro menos cuarto de la madrugada cuando la central de coordinación de emergencias recibió la llamada de auxilio, y alertó tanto a Bomberos como Protección Civil y Policía Local. Pero fueron los primeros los que consiguieron acceder a tiempo al domicilio y sacar al exterior a las víctimas mientras la casa se ventilaba. Mejía fue trasladada al Complejo Hospitalario Universitaria con su hijo mayor, mientras que el pequeño fue atendido en el Hospital Materno.

Tras varias horas ingresados y recibiendo tratamiento de oxígeno, fueron dados de alta sin que sufrieran más problemas. “Nos atendieron muy bien”, reconoció la madre.

En cuanto al origen del escape de gas, los servicios de emergencia apuntan a que se debió a una mala combustión del calentador que provocó una acumulación de monóxido de carbono.

 

“Cuando llamamos al 112 ya estábamos a punto de perder el conocimiento”

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