Los diez años del teatro circo Emilia Pardo Bazán

Copia de El Ideal Gallego-9999-99-99-999-8d825158

El teatro circo Emilia Pardo Bazán quizá fue el más importante de su género en Galicia. Inaugurado en 1903, con anterioridad había estado instalado en la plaza de María Pita, desde 1885 hasta 1888. Se propuso que figurase como “Teatro Circo Concepción Arenal”, pero no llegó a cuajar la idea y el nombre varió el mismo el 15 de abril de 1902, cuando Juan Rodríguez Montero, como presidente de la sociedad del teatro circo, comunicó al Ayuntamiento la denominación definitiva. El de la eximia escritora coruñesa Emilia Pardo Bazán, en lugar del previsto.
Los cambios artísticos en los hábitos de los coruñeses estaban variando en cuanto al tipo de espectáculos, de modo que el teatro tradicional perdía su afluencia de público, mientras que los adeptos al teatro circo ganaban cada vez más público en sus funciones, esto venía a suponer el fin del Coliseo de la Coruña situado en la calle de la Franja y Florida, ya que en nada se parecía a aquel vetusto teatro el nuevo instalado, primero en la Plaza de María Pita y posteriormente en la Marina.
En 1888, este teatro circo se traslada bajo el nombre de “Teatro Coruñés”, al entorno de la Marina frente a las casas de García de Paredes. En él se celebraban funciones de zarzuela y actuaciones líricas, lo que originó diversos conflictos con los arrendatarios del Teatro Principal, hoy Rosalía de Castro, el cual dependía de la beneficencia municipal y con el apoyo del municipio pretende tener la exclusiva en este tipo de actuaciones, salvo en la temporada que el mismo permanece cerrado.
En el “Teatro Circo Coruñés”, se realiza la primera exhibición del cinematógrafo en Galicia el 2 de septiembre de 1896, siendo un completo éxito de público.Este recinto estaba adaptado a la diversidad de los espectáculos a celebrar en el mismo y permanecerá funcionando hasta 1901 en que es demolido para levantar en su lugar el Teatro Circo Emilia Pardo Bazán. Este proyecto es elaborado por el arquitecto bilbaíno Atanasio Anduiza, siendo presentado al municipio coruñés en 1900 para su aprobación. El arquitecto municipal Pedro R. Mariño se hizo cargo de la dirección de las obras y modificó algunas de las características de los planos originales. La construcción se dilatará en el tiempo debido a diversos problemas laborales y de cimentación, al ser un terreno ganado al mar, abriendo por fin sus puertas el 15 de abril de 1903.

autoridad portuaria
Estaba situado en el solar que hoy ocupa la Autoridad Portuaria, terreno que había sido cedido por la municipalidad por un periodo de explotación de 50 años; se ubicaba por tanto cerca del Muelle de Hierro y en su entorno abundan barracones y almacenes del Puerto, así como pabellones, quioscos de atracciones y barracas de diversa índole, en donde había los más variados espectáculos.
Este teatro circo vino a constituir un gran adelanto de lo que serían las futuras construcciones de las actividades recreativas y sociales de relativa importancia, que se levantaron con posterioridad, es el caso de La Terraza, obra de Antonio López Hernández en 1905, el Kiosco Alfonso en 1912, el Pabellón de Lino Pérez en 1913 o el mismo Atlántico Hotel, en 1925.
La extensión del teatro era de 1.466,15 metros cuadrados, abarcando 30 metros de fachada, por otros 50 de fondo, el patio en circunferencia se destinaba a representaciones teatrales, su graderío quedaba entre unas paredes perimetrales de mampostería, con zócalo de cantería que le hacía tomar forma de rectángulo, su apariencia externa estaba asemejada al tipo renacentista del teatro italiano. En la fachada central existía un pórtico saliente, para resguardo el público de las inclemencias atmosféricas, encima había un frontón sostenido por columnas y pilastras de tipo corintio, con relieves y acroteras como remates, los cuales serían aportación del arquitecto Mariño. El parecido de este teatro era sumamente llamativo, al compararlo con el Circo de Varsovia.
La entrada al recinto se efectuaba por uno de los laterales de la Marina, debido a que Pedro Mariño había aumentado el fondo del escenario provocando un cambio en la orientación del propio inmueble. En el lado opuesto se encontraba el escenario, cuya perfecta circunferencia se prolongaba al exterior tras la cubierta octogonal rematada con la linterna de la sala, de las tres plantas previstas en su inicio quedan reducidas a dos. Su interior estaba compuesto de un soberbio vestíbulo, desde el cual se accedía directamente a las gradas que rodeaban el patio de actuación o bien subiendo unas escaleras, se dirigía a uno de los 20 palcos que se hallaban detrás del escenario, el segundo piso estaba al nivel de la galería y sobre el vestíbulo se situaba un amplio salón de estar.
Contaba con 450 butacas que podía tener la pista y el aforo se elevaba a cerca de 2.000 espectadores. Su estructura interna fabricada en hierro fundido con ligeros soportes. A los lados del escenario están los camerinos de los actores y las caballerizas.

competencia
Este teatro desde sus inicios estuvo marcado por la gran competencia que suponía tener de vecino un recinto tan incómodo como el Teatro Principal (Rosalía de Castro) que dependía de la municipalidad, una de las cláusulas de la concesión de la licencia para la apertura del Teatro-Circo Emilia Pardo Bazán, intentaba salvaguardar los intereses del propio teatro municipal, al estipular que no se podía hacer representación alguna en el nuevo teatro durante los meses de Noviembre, Diciembre y Enero, siempre que actuase alguna compañía en el Teatro Principal.
De nada servirán las protestas de los arrendatarios de este teatro circo, ya que finalmente el Emilia Pardo Bazán, se vio avocado al cierre ante la imposibilidad de poder competir en igualdad de condiciones con su adversario, aprobándose el 4 de diciembre de 1912 la adquisición de este teatro en la cantidad de cien mil pesetas, para instalar la Escuela Superior de Comercio. El 25 de noviembre de 1914, se llega al acuerdo sobre su compra, dando cuenta el Gobernador civil de la provincia el 17 de marzo de 1915 que el Gobierno de S.M. había aprobado el empréstito, con cuyas obligaciones había de abonarse la cantidad acordada. El 21 de abril el Ayuntamiento aprobó su demolición una vez  el mismo esté en su poder y el 15 de septiembre, se da vía libre. La adjudicación recae en Tomás da Torre Veiga. De este modo un innovador edificio desaparecía de la ciudad, con apenas 12 años de existencia.

Los diez años del teatro circo Emilia Pardo Bazán

Te puede interesar